
El premio nobel de Economía del 2010, Sir Christopher Pissarides, en la Convención Bancaria, afirmó que el país debe darse la pela y tomar medidas impopulares para reducir la asignación mínima mensual de los trabajadores. Argumentó que el salario mínimo en Colombia es alto frente a la productividad y genera efectos como la informalidad laboral.
Cabe anotar que cuando el presidente Iván Duque dio a conocer los miembros de su gabinete de gobierno, e incluyó a Alberto Carrasquilla, muchas personas recordaron que el jefe de la cartera de Hacienda aseguró en el año 2008 que “el salario mínimo en Colombia es ridículamente alto”
Pissarides señaló que el impacto del “aumento” del salario mínimo influye en los indicadores de desempleo, que acumulan varios años de alza progresiva.
La Anif por su parte señaló que, en momentos de frágil recuperación económica, esos reajustes del salario mínimo legal han continuado encareciendo de forma significativa la mano de obra y, ante este aumento en sus costos, los empresarios deciden recortar la nómina o no cubrir las plazas vacantes.
La tasa promedio de desempleo en Colombia ha venido ascendiendo del 8,9 por ciento en 2015 hacia un 9,4 por ciento en 2017 y un 9,7 por ciento en 2018.
Y agrega que mientras la presión de la migración venezolana al mercado informal, induce bajas en los salarios de ese mercado, el mercado formal laboral enfrenta el daño derivado de un “excesivo ajuste del salario mínimo”, lo cual induce a despidos ante las dificultades para absorber dichos costos.
Anif agrega que, infortunadamente, el arranque del 2019 no ha sido nada bueno en el mercado laboral de Colombia, pues lo que tenemos es un deterioro en la tasa de desempleo cercano a 1,1 puntos porcentuales en lo corrido del año a marzo.
Hace un año, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, indicó que es alta la relación entre el salario mínimo y el salario que ganan en promedio los trabajadores.
Hace un año, Luis Eduardo Peixoto, economista de BNP Paribas para Latinoamérica, cuando el expresidente Álvaro Uribe propuso un alza extraordinaria del salario mínimo (cuando se discutía aplicar el IVA a productos de la canasta familiar), advirtió que esto podría significar un golpe para la tasa de desempleo.
En su momento, predijo que un salario mínimo más alto impulsaría el empleo informal, con un estimado 1,4 por ciento del PIB perdido en ingresos del Gobierno cada año.




