Durante su intervención en el evento ‘Día Nacional de Lucha contra la Corrupción: Entrega del Libro de la Verdad’, realizado en la sede de la Fiscalía General de la Nación, el mandatario reveló que la administración pasada utilizó el 97% de la capacidad anual de endeudamiento de la nación entre enero y el 7 de agosto.
📝 Un endeudamiento histórico y cifras alarmantes
Ante los jefes de los organismos de control, el Jefe de Estado detalló el crítico panorama fiscal con el que recibieron el poder, destacando que los niveles actuales representan una carga sin precedentes para el país:
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Déficit fiscal: Colombia enfrenta actualmente un déficit fiscal que asciende al 7,8% del PIB.
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Deuda récord: El nivel de endeudamiento escaló hasta el 61% del PIB, calificado por el mandatario como “el más alto de nuestra historia nacional”.
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Recursos dilapidados: El presidente denunció que gran parte de estos recursos fueron “dilapidados, depredados, robados desvergonzadamente” y sufrieron toda clase de anomalías consignadas en el documento presentado.
“El festín fue de tal tamaño que el nivel de endeudamiento llegó al 61% del PIB… Hoy no tenemos cómo contratar más deudas”, aseveró categóricamente el Presidente De La Espriella.
🔎 El impacto real en los ciudadanos
El mandatario enfatizó que las cifras expuestas en el ‘Libro de la Verdad’ no se tratan de meras abstracciones contables, sino de los recursos que hoy le hacen falta al Estado para cumplir sus funciones esenciales frente a las emergencias recientes, la construcción de infraestructura, la garantía de la seguridad y la protección de las poblaciones más vulnerables.
Asimismo, reflexionó sobre el daño moral que deja este fenómeno: “La corrupción estimula una de las más peligrosas formas de desaliento colectivo”, al hacerle creer al ciudadano honrado que cumplir la ley o pagar impuestos sirve de poco cuando quienes la quebrantan terminan prosperando.
El Jefe de Estado concluyó su radiografía advirtiendo que, por cuenta de estas irregularidades, la capacidad de respuesta institucional se encuentra gravemente afectada, dejando unas finanzas públicas “famélicas” y un panorama financiero calificado como “francamente apocalíptico y alarmante”.




