La pretendida captura política de la consulta popular

La victoria que obtuvo el movimiento ambiental con la consulta popular de Cajamarca merece sin lugar a dudas todo el reconocimiento que significa este hito de participación ciudadana en el país e incluso a nivel internacional respecto de la capacidad que tienen los pueblos de decidir sobre sus territorios.
Miles de hombres y mujeres anónimos, individualmente o aglutinados a través de diversas organizaciones de base, siendo la más representativa, el comité ambiental, lograron una gesta cuyos alcances si bien siguen siendo objeto de análisis, son evidentemente un avance en la ampliación democrática del país, la posición del Gobierno Nacional y la implementación que el Municipio haga del mandato serán los ejes sobre los cuales girará el debate, sin embargo, adicional a esto, considero oportuno llamar la atención sobre el peligro que implica para el proceso una pretensión cada vez más evidente de captura política del resultado obtenido que algunos quieren cobrar como propio, varios políticos locales, y otros de influencia nacional como Petro y Claudia López (esta última quien apenas hace unos meses descalificaba a las consultas populares para definir la minería acusándolas de populismo https://www.youtube.com/watch?v=2BZ7TthOkvo ) cada uno por su lado y obviamente buscando sacar el rédito, se autoproclaman como gestores de la conquista del pasado 26 de Marzo; nada más nefasto para este proceso que afiliarlo a una causa electoral, a un partido o a un político, de la capacidad del movimiento socio ambiental de mantenerse como hasta la fecha, plural y convergente en la causa de la defensa del territorio, dependerá la solidez de la misma en el tiempo, el propio Cajamarca dió un mensaje claro cuando con apenas 15 días de diferencia eligió primero a un Alcalde abiertamente simpatizante de la Mina para luego votar en contra de ella, el ciudadano entendió que sobre estos procesos no se puede tender patente de corso para después buscar réditos electorales, de allí la necesidad de mantener su neutralidad política y erradicar la insistencia de aquellos que proclaman que la militancia ambiental está o debe estar representada en un solo sector ideológico, pues este criterio, además de equivocado, constituye una amenaza que no se puede permitir.




