Feminicidio
En un país en donde llevamos meses haciendo eco mayúsculo y condenatorio al asesinato de mujeres y convirtiendo el feminicidio en un crimen de lesa humanidad,

nadie se ha rasgado las vestiduras ni ninguna de las defensoras habituales del género femenino ha puesto sus senos al aire para resaltar que en el asalto al carro, ( presuntamente de la Unidad de Protección), que llevaba además de Karina García,la candidata liberal a la alcaldía de Suárez,también llevaba y cayeron acribilladas a bala y granadas y después quemadas Blanca Otilia Sierra, madre de la candidata, Aidé Trochez, aspirante al concejo municipal de ese municipio nortecaucano y Lavedis Gómez, líder comunal de la vereda El Manzano.
Esas 4 mujeres no dejan de ser mujeres asesinadas así estuvieran haciendo política. Y como tal su crimen a manos de quien haya sido clama justicia al cielo, como decían los patriarcas de Biblia. Aquí no interesa si el General de la Cuarta Región de la Policía o el Comandante de la III Brigada hubiesen o no tomado las medidas pertinentes en el triángulo de muerte en que se han convertido Buenos Aires y Suárez en el norte del Cauca y Jamundí en el sur del Valle. Menos que puede interesar las valoraciones hechas sobre la seguridad de los candidatos a las alcaldías de esos municipios, y de otros, situados en las zonas donde salieron las Farc y el estado no fue capaz de copar, dejándoselas a las disidencias o a las bandas armadas de narcos. Aquí lo que debe resaltarse es que el coletazo de la nueva guerra que con tanto ahínco han deseado quienes demeritaron y sabotearon el acuerdo de paz de La Habana, está desnudando la falta de políticas verdaderas para asumir el cacareado postconflicto del que nadie volvió a hablar y volviendo carne de cañón a las mujeres que se atrevan a creer en la democracia.
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