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Wilson Ruiz Orjuela

Falta claridad frente al reclutamiento de menores

 

La entrega del último contenedor con material bélico que perteneció a las Farc, con el que la guerrilla más antigua del hemisferio combatió al Estado colombiano durante más de 50 años, puso punto final a la existencia de esa organización como grupo insurgente para ingresar de manera formal a la legalidad y dedicarse a promover sus ideas a través de la política.

La Organización de las Naciones Unidas certificó que recibió 8.112 armas, logrando desmantelar 510 caletas que fueron entregadas por los excombatientes guerrilleros, que luego de ser puestas en custodia de la ONU entra en proceso de destrucción.

Puede que persista la discusión sobre si el armamento entregado era la totalidad del que poseía las Farc, o la calidad del mismo, lo cierto es que el acuerdo suscrito por las partes en los documentos de La Habana para la fase de dejación de armas se cumplió, lo mismo no podría decirse de los compromisos adquiridos para la desmovilización de los menores de edad.

Nunca hubo una cifra exacta frente a los niños que tuvo las Farc en sus filas, esa lista no fue dada a conocer de manera exacta. El Gobierno afirmó que 124 menores se reinsertaron luego del acuerdo de paz.

La Jurisdicción Especial para la Paz será clave para esclarecer ese asunto, cuando los exlíderes de las Farc comparezcan para asumir responsabilidades frente a los hechos cometidos durante la confrontación armada y se vean obligados a contar lo ocurrido en el conflicto, teniendo en cuenta que uno de los requisitos establecidos en las negociaciones de Cuba es el reconocimiento de la verdad. Hay que destacar que el reclutamiento de niños es un delito de lesa humanidad por tanto no es amnistiable, incluso la Corte Penal Internacional podría intervenir si hay impunidad.

No todos los menores que se acogieron a las políticas de reinserción regresaron con sus familias o están vinculados a proyectos educativos o programas de reincorporación a la vida civil, la Consejería para los Derechos Humanos reconoció que algunos de ellos permanecieron en las zonas donde fueron ubicados los exmilitantes de la guerrilla.

El caso es que la entrega de niños fue uno de los aspectos que no tuvo la claridad necesaria en el momento de la ejecución del proceso de desmovilización. Desde la firma de los acuerdos no hubo certeza frente a los plazos para que ese compromiso se cumpliera.

Hay dudas sobre el número exacto de menores de edad que militaron en las filas de las Farc y los negociadores de esa organización no aclararon el tema, cada vez que se trató, hubo dilaciones e imprecisiones. Tal como fue entregada una lista con los excombatientes privados de la libertad en los centros de reclusión del país, pudo haberse hecho con los niños militantes.

Estamos en la etapa final de la desmovilización y seguramente los esfuerzos se centrarán en el posconflicto, en la conformación del movimiento político que permitirá la participación democrática de las Farc, pero no puede quedar en el aire un tema tan importante para los colombianos y para la comunidad internacional en general, por el interés superior de los niños, como el episodio del reclutamiento de menores en las guerrillas que tanto dolor ha causado a miles de familias, especialmente las que habitan en zonas rurales.

 

@WilsonRuizO

 

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