Nuestros estudiantes UT ni vándalos, ni terroristas: Omar Mejía Patiño

Según el pronunciamiento del rector Omar Mejía, los sucesos de las últimas semanas han reflejado la especial convulsión que está atravesando el país desde hace varios meses.
Se trata de «las reflexiones de académicos, políticos, personajes de la vida pública y personas del común que han mostrado la cara de un país que quiere hablar, que necesita manifestarse, que está cansado de los mismos males, de los sobre diagnósticos de sus realidades sin intervenciones oportunas» Aseguró Mejía.
Manifestó que los eventos de los últimos días son legales y que los estudiantes están en su derecho a levantar la voz. Argumentó que «sus gritos e incluso los lamentos de los muros de sus claustros, a muchos no ha de gustarles, tampoco que les griten, que le cierren las vías, que le lleven al extremo de la paciencia y tolerancia. Los gritos de los jóvenes estudiantes remuerden la conciencia de quienes han regido los destinos del país» aseveró.
Para el rector de la UT, no hay que culpar a la sociedad que por estos días se encuentra inconforme con los estudiantes, asegura que tampoco le gustan los gritos, los trancones o las protestas y que en general la algarabía le perturba.
«Me confieso amigo de la conciliación, del diálogo, de la concertación, del intercambio de ideas con intereses comunes. Justo en este momento, los estudiantes piensan que están en orillas diferentes de sus profesores, de sus directivos, de sus mismos pares y duele un poco que puedan creer que no compartimos sus mismos ideales y la misma consigna de defensa por la educación superior pública, gratuita y de calidad.
Le asegura a los estudiantes del plantel que la lucha es compartida, pero de modos diferentes, dadas las posiciones, responsabilidades y la toma de decisiones que los pone en lugares distintos.
Indica que mientras un estudiante grita mil consignas contra uno u otro sector político, social o cultural y en ella se extiende el uso de un lenguaje moderno e incluso incomprensible para los más mayores, los directivos y profesores no lo pueden hacer. «Mientras los estudiantes pueden cerrar un día la puerta y negarse a llegar a clases; las direcciones deben reportar al mismo Estado contra el que se arenga, el análisis financiero del impacto de pagar a un profe que no dará la clase, un restaurante que no tendrá estudiantes y unas políticas de bienestar que no responderán a la academia.»
No obstante defiende a los estudiantes, al considerar intolerable que los señalen y estigmaticen como vagos, vándalos o terroristas, teniendo en cuenta que pacíficamente han luchado por la defensa de los derechos de los presentes y los futuros. De otro lado, para quienes han recurrido a la violencia como elemento persuasivo de una idea justa, no merecen ser llamados estudiantes y por ello sus palabras no los cobija.
«La lucha de los auténticos estudiantes es cierta, su lucha no recrimina solo un sector político o social, ni a un solo Presidente, su lucha nos remueve a todos, nos cuestiona a todos, nos concierne a todos, dicho de otro modo, los estudiantes nos han sacudido a todos: padres de familia, profesores, políticos, agentes culturales y sociales, sociedad civil en general.» Defiende Mejía.
El funcionario espera encontrar conjuntamente un escenario en el que sea posible continuar con la lucha de un ideal común de educación superior financiada correctamente para todos, sin que esto interfiera en el tránsito normal de la academia.
En resumen: el camino ha de ser aquel en que todos somos buenos y expertos, y ese no es otro que el encuentro académico.
«Mi invitación es volver a clases, al encuentro, a la construcción conjunta, a la continuidad de una protesta pacífica y creativa, cuestionadora y motivadora hacia una sociedad que un día decida marchar junta por los mismos justos ideales» Finaliza el rector.




