ColumnistasFelix Ramón Triana

A manera de reflexión….

Félix Ramón Triana @felixtriana

En días pasados en una conversación con amigos empresarios cuyo tema fue la calidad de los profesionales que están egresando de las universidades, en este caso se referían a los administradores de empresas, quienes, según ellos, llegan al mundo real llenos de teoría, pero con escasas habilidades y competencias para resolver situaciones que se dan en el mundo organizacional.

La crítica la hacían dado que han vinculado en menos de un año a varios profesionales de esta área y no han podido encontrar el profesional que requieren. Creo que el tema lo planteaban dado que eran conocedores de mi paso por el mundo universitario, como directivo y profesor puntualmente en el área de la administración de empresas, por ello esbozaron el tema y me indagaban el porqué de esta situación. Cuestionamiento nada fácil de abordar, antes de hacerlo les solicité que ampliaran los argumentos en que se soportaba dicha apreciación. Casi al unísono contestaron: son muchachos llenos de teoría, pero con poca visión para resolver situaciones reales al carecer de análisis, presentan además dificultades para tomar decisiones, como tal, esperan que se les diga que tienen que hacer en cada una de las situaciones que enfrentan. Ellos, los empresarios, esperan profesionales que lleguen a agregar valor.  Este hecho me hizo recodar el planteamiento de Henry Fayol a sus estudiantes franceses de ingeniería cuando les decía: “el éxito de ustedes como profesionales dependerá de sus conocimientos técnicos, pero mucho más de su capacidad administrativa”. Igualmente señalaba que un ejecutivo del área administrativa tenía que reunir las siguientes condiciones: “1. Tener una óptima formación en el área administrativa 2. Poseer un buen bagaje o experiencia y 3. Desarrollar un agudo sentido Común”. En lo personal, considero que si bien las Universidades trabajan por cumplir con los requisitos que exige el CNA tendientes a garantizar la calidad en los diferentes programas de formación, se hace necesario que las Facultades de Administración de Empresas profundicen en tres aspectos: 1. Construcción de los currículos, lo cual se debe hacer con la participación de quienes están en el sector real y no solo con quienes están llenos de títulos académicos pero que desconocen la realidad empresarial. Los currículos deben ser hoy integrados y no parcelados. A manera de ejemplo no tiene sentido que el tema del proceso administrativo se aborde semestralmente, es decir, en un semestre Planeación, en otro Organización, en otro Dirección y en otro Control cuando en el mundo real todos esos elementos se aplican simultáneamente. Peor aún que en un semestre se vea Costos y en otro Presupuesto, cuando en la praxis todos sabemos que para presupuestar se debe saber costear, como tal, se debe abordar en forma integrada.

2. Definición de estrategias pedagógicas, estas deben ser dinámicas o activas con base en casos empresariales o vivencias reales, simulaciones empresariales, donde el estudiante tenga la opción de analizar, opinar, e inclusive equivocarse con el fin de vislumbrar soluciones. Se debe superar la pedagogía tradicional donde el actor principal de la formación sigue siendo el docente y el TTL.

3. Selección y asignación de docentes para ciertas asignaturas o módulos claves. Aquí se requiere docentes que además de tener una excelente formación tengan la experiencia real, es decir, hayan desempeñado cargos de la media gerencia hacia arriba, con el fin que aporten a la formación de los egresados su experiencia vivida. Los docentes designados que no cumplan con esta condición, solo serán excelentes teóricos y como tal, evaluadores de conocimientos a partir de medir la capacidad memorística de sus estudiantes.

El mundo empresarial hoy es dinámico y exigente, lo cual obliga que la formación de los futuros profesionales debe tener como mínimo igual dinamismo, ello aseguraría que puedan responder a las exigencias del mercado laboral.

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