
Las llamas han destruido más de 30 hectáreas de vegetación en el sur del Tolima. La falta de vías obliga a los bomberos a usar bombas de espalda y tanques portátiles para frenar la emergencia
Chaparral, uno de los municipios más golpeados por los incendios forestales en el sur del Tolima, enfrenta una de las emergencias más complejas de los últimos meses. En el sector conocido como Llano del Loco, las llamas ya arrasaron con más de 30 hectáreas de vegetación nativa y hábitat de diversas especies de fauna silvestre.
El terreno escarpado y la falta de accesos han obligado a los bomberos a recurrir a métodos manuales para sofocar el fuego. Con bombas de espalda, motobombas y tanques portátiles cargados al hombro, los uniformados avanzan entre la montaña para intentar contener el incendio.
La situación ha puesto a prueba la capacidad operativa del Cuerpo de Bomberos de Chaparral, que, pese a las limitaciones, se ha mantenido en primera línea frente a la emergencia.
De las 11 unidades con la que cuenta el cuerpo de bomberos tan solo cinco pueden desplazarse atender emergencia en zonas de difícil acceso debido a que las restantes deben estar alerta a cualquier emergencia que se pueda registrar en la cabecera municipal, explicó el subcomandante de la estación Edgar Figueroa.
Las investigaciones preliminares apuntan a que los incendios no han surgido de manera natural. Según Figueroa, la mayoría de las conflagraciones tienen origen en la mano del hombre: colillas de cigarrillo mal apagadas, quemas agrícolas no autorizadas o la negligencia de quienes transitan por la zona y dejan residuos que, con el calor, se convierten en un riesgo de ignición.
A pesar del panorama adverso, la comunidad local ha mostrado solidaridad. Habitantes de veredas cercanas se han sumado a las labores de control del fuego, apoyando a los bomberos en la apertura de cortafuegos, transporte de agua y suministro de alimentos para los equipos de socorro. Este trabajo conjunto ha permitido evitar que las llamas se extiendan hacia áreas de cultivo y viviendas cercanas, lo que hubiera significado una tragedia mayor.
Las autoridades ambientales y de gestión del riesgo del Tolima insisten en el llamado a la ciudadanía para prevenir este tipo de emergencias. Recomiendan evitar cualquier tipo de quema al aire libre, apagar completamente las fogatas o cigarrillos y abstenerse de arrojar botellas o vidrios en áreas boscosas, ya que con las altas temperaturas pueden actuar como lentes y generar chispas que reactivan el fuego.
Mientras tanto, los bomberos continúan desplegando esfuerzos sobrehumanos para frenar los incendios en Chaparral. Su labor, reconocida por la comunidad, se ha convertido en un ejemplo de entrega y valentía frente a la adversidad, recordando la importancia de la prevención y la corresponsabilidad ciudadana en la protección del medio ambiente.





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