mercacentro
IbagueNoticias

De una avalancha a un acueducto propio: La Martinica logró llevar agua a más de 100 familias

Después de perder una bocatoma por una avalancha en 2021, los habitantes de la vereda La Martinica parte baja, en la zona rural de Ibagué, decidieron no quedarse esperando una solución.

Con trabajo comunitario, gestión y el apoyo de organizaciones, habitantes de la Martinica lograron construir su propio acueducto y avanzar ahora hacia el tratamiento del agua para beneficiar a más de 100 familias, cerca de 500 personas.

La obra representa uno de los mayores logros de organización comunitaria en este sector rural de Ibagué, donde los habitantes participaron directamente en la construcción de la infraestructura necesaria para captar, almacenar y conducir el recurso hídrico hasta sus hogares.

El proyecto fue posible gracias al trabajo conjunto de la comunidad con la Fundación Yapaguaira y la organización internacional vasca Colombia Euskadi, que unieron esfuerzos para sacar adelante una obra que durante años había representado una necesidad para las familias de La Martinica parte baja.

La comunidad construyó su propio acueducto

El proyecto comenzó a tomar forma con la construcción de las estructuras necesarias para captar el agua y llevarla posteriormente hacia los hogares.

Los habitantes participaron con su mano de obra y en las diferentes labores de gestión necesarias para desarrollar la infraestructura.

De acuerdo con Duván Ospina, representante legal y presidente de la Junta de Acción Comunal de La Martinica parte baja, ya se logró construir la bocatoma, el tanque desarenador, el tanque de almacenamiento y las redes de conducción.

Pero el proyecto no se quedó únicamente en garantizar la captación y el almacenamiento.

Le puede interesar: ¿Qué pasa con los bomberos de Villahermosa? Alcaldía pone plazo para definir convenio y anuncia inversión en equipos – Don Tamalio

Actualmente, la comunidad avanza en una planta de tratamiento, con la expectativa de que el agua que llegue a las viviendas pueda ser apta para el consumo humano.

“Logramos construir la bocatoma, el tanque desarenador, el tanque de almacenamiento y ahora avanzamos en la planta de tratamiento para que cerca de 500 personas puedan abrir las llaves con agua potable”, explicó Ospina.

Perdieron una bocatoma y volvieron a empezar

La historia del acueducto comunitario también está marcada por una dificultad que pudo haber frenado el proyecto.

En 2021, una avalancha destruyó una bocatoma que había sido construida anteriormente, obligando a la comunidad a enfrentar nuevamente las dificultades relacionadas con la captación del agua.

Sin embargo, los habitantes decidieron insistir.

El nuevo proceso permitió recuperar la capacidad de captación y avanzar en una infraestructura más completa, que actualmente incluye diferentes componentes para conducir y almacenar el recurso.

Para la comunidad, la obra representa mucho más que la construcción de unos tanques o unas redes: es el resultado de varios esfuerzos realizados para responder a una necesidad básica de las familias rurales.

Nos puede seguir en: https://www.instagram.com/dontamalionoticias

Más de 100 hogares esperan beneficiarse

El acueducto comunitario tendrá un impacto directo sobre más de 100 hogares de La Martinica parte baja.

La expectativa es que alrededor de 500 personas puedan contar con acceso a agua potable una vez finalice la fase de tratamiento que actualmente se encuentra en desarrollo.

La infraestructura también contempla procesos de canalización que buscan contribuir a la protección de las viviendas ubicadas en la zona.

De esta manera, la comunidad no solamente está trabajando para garantizar el suministro del líquido, sino también para mejorar las condiciones relacionadas con el manejo y conducción del agua en el territorio.

Una obra levantada con trabajo colectivo

Uno de los elementos más importantes del proyecto ha sido precisamente la participación de los propios habitantes.

La construcción de la infraestructura fue posible mediante una alianza entre la comunidad, la Fundación Yapaguaira y Colombia Euskadi, con los habitantes aportando buena parte del trabajo necesario para materializar las obras.

Ese esfuerzo permitió levantar las estructuras que hoy hacen parte del sistema de acueducto y avanzar hacia una solución que busca garantizar el acceso al agua en esta zona rural de Ibagué.

La experiencia también demuestra la capacidad de las comunidades rurales para organizarse alrededor de necesidades comunes y buscar alternativas cuando enfrentan dificultades para acceder a servicios esenciales.

Para leer: «Eso es un martirio»: La dura denuncia contra Celsia por riesgo con cables de alta tensión en la vereda Chagualá – Don Tamalio

El reto ahora es completar el tratamiento

Aunque ya existe una infraestructura importante, el proyecto todavía tiene una tarea pendiente: completar la planta de tratamiento de agua.

Este componente será fundamental para alcanzar el objetivo planteado por la comunidad: que las familias puedan recibir agua apta para el consumo humano directamente en sus viviendas.

Por ahora, los habitantes de La Martinica parte baja pueden mirar atrás y ver una obra que nació de una necesidad y que logró avanzar pese a los obstáculos.

La pérdida de la antigua bocatoma por la avalancha de 2021 no terminó con el propósito de la comunidad. Por el contrario, los habitantes volvieron a organizarse, consiguieron aliados y construyeron nuevas estructuras para recuperar la captación, almacenamiento y conducción del agua.

Ahora, el desafío está en culminar las fases complementarias para que el esfuerzo de años se traduzca en una solución integral.

Más de 100 familias y cerca de 500 personas están a la espera de abrir sus llaves y contar con agua potable, un objetivo que comenzó a construirse literalmente con las manos de la propia comunidad.

Deja tu opinion
  • https://cloudstream2036.conectarhosting.com:7357/stream?type=http&nocache=14
  • Programación musical