ColumnistasNelson Germán Sánchez

Documentar las memorias del éxito cafetero

Óptica periodística Nelson Germán Sánchez Pérez-Gersan-

No cabe duda de que la feria internacional de café llevada a cabo este fin de semana en Ibagué, llamada ExpoTolima Corazón Cafetero de Colombia, fue todo un éxito.
 La apuesta de la Gobernación del Tolima y el gobernador Ricardo Orozco, el Comité de Cafeteros, otras entidades y de manera especial los caficultores que son quienes vienen haciendo esfuerzos para transformar su actividad económica ha dado frutos maduros.
No solo se trata de resaltar un encuentro de alto impacto comercial, si no también dejar de manifiesto que se está caminando el sendero para hacer en el departamento grandes eventos de la industria agrícola, que nos conviertan en referente en la materia.
Seguramente los responsables de la feria entregarán hoy las cifras de transacciones comerciales llevadas a cabo tanto al menudeo, es decir, de las pequeñas ventas al público visitante realizadas por las familias campesinas, emprendedores o inversionistas de la industria del café en los stad ubicados para ello en el Centro de Convenciones y el parque Murillo Toro; así como de la subasta  de lotes, de granos tipos exportación, orgánicos y las distintas especies que se comercializaron para los exportadores nacionales e internacionales que llegaron de España, Chile y hasta China. Todo lo cual es sin lugar a dudas muy importante.
Pero más transcendental es que el evento muestra en sí mismo el punto de maduración e innovación de nuestra actividad cafetera en el Tolima, con todas sus fases involucradas y debe ser sistematizada la experiencia, realizarse la trazabilidad, el mapeo completo de acciones, inversiones, decisiones, la micro y la macro planeación, que permitieron en conjunto llegar hasta aquí en estos últimos años.
El dónde y cómo se conjugaron las apuestas, los intereses de lo público, lo privado, lo asociativo, lo local, lo departamental y lo nacional para converger en aciertos, lo cual dicho sea, no es nada fácil por los intereses cruzados y los individualismos que a veces surgen en muchos de los actores del sector o de la propia cadena productiva y comercializadora o de la clase política nuestra.
 La mayor importancia es la memoria, los momentos de aprendizaje, las experiencias surgidas; es el lograr compilar ello, escribirlo, narrarlo y agruparlo como referente, pues se constituiría en sí mismo en un documento de consulta que pueda ser llevado a aplicar a otros sectores de la actividad económica agrícola o agroindistrial, a los que se les requiere marcar un camino para que den saltos cualitativos en siembra, producción, innovación, comercialización y exportación. Claro, teniendo en cuenta sus variables, características y necesidades propias para cada cultivo para que puedan sacar provecho y rédito de este éxito con la caficultura.
Cultivos como el cacao, el aguacate, el limón, frutales especialmente mango y muchos otros podrían ser acompañados a través de una experiencia similar a la cafetera con una guía de cómo se logró la misma.
Por eso, reitero, que la importancia de Expo Tolima Corazón Cafetero de Colombia no es la feria internacional en sí misma, si no el cómo se llegó ahí.
No podemos caer en la miopía, la pereza y confort que a veces abunda a nuestra dirigencia gremial y política, regocijándonos con una feria de buenos resultados para quedarnos en eso, en las fotos y notas de prensa, y por el contrario compilar la experiencia exitosa para aplicarla a otros renglones o sectores de la economía regional. Algo así como documentar las memorias históricas del éxito.
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