Regional

Dolorosa despida

Sus pequeñas calles se llenaron de hombres, mujeres y en especial niños, que lloraron y sintieron como propia la muerte de la inocente niña que murió en tan horrible situación, sin nadie que la auxiliara, sin nadie que la defendiera.

La madrina de bautismo fue la primera en ver a la pequeña en la vivienda, donde cerca de dos años compartía con ella en la vereda Las Palmeras de Armero Guayabal. La mamá de Sara, se la regaló, pues no tenía recursos para sostener a la pequeña y a sus 7 hermanitos.

Así empieza todo

Sarita, inconsciente por un trauma en su cabeza fue llevada al Hospital Nelson Restrepo, donde las Autoridades de Salud Municipal la remitieron al Federico Lleras Acosta, debido a la gravedad de sus lesiones. El estado de la pequeña nunca fue reportado a las autoridades de Policía del Tolima y entidades de Salud Departamental.

Al llegar al primer Centro de Salud del Tolima, con un aparente golpe por haber caído de su cama, según relató la madrina, la pequeñita presentaba trauma cráneo encefálico severo, múltiples heridas y cicatrices en el pecho y las extremidades, amputación del dedo anular izquierdo, desprendimientos de las uñas de su mano derecha y lesiones en sus genitales.

El sábado en la tarde los médicos no pudieron hacer más, Sarita dejó de luchar. Los facultativos anunciaron el descenso a la Policía, el ICBF y la Fiscalía.

Las reacciones en los altos mandos de la Policía, La Procuraduría y la Secretaría de Salud Departamental no se hicieron esperar, anunciando grandes investigaciones a uniformados de Infancia y adolescencia en la localidad, La Comisaría de Familia, que no realizó seguimiento a el hogar donde se encontraba la pequeña y a los funcionarios de del Hospital Local, por no reportar el caso a las instancias de Salud departamental.

 

Aun así, los tolimenses  pidieron justicia, exigieron a las autoridades que encuentren a los responsables del atroz hecho, que no se investigue solo a los funcionarios, si no, que se lleve tras las rejas a quien segó la vida de tan inocente creatura.

Por su parte, la madre biológica de Sarita lloró en silencio la muerte de la pequeñita que abandonó.  Sin poder estar a su lado pues la multitud que por poco acaba con ella no se lo permitió.

Fueron varias las reacciones que dejó el sepelio de esta pequeña, entre las que se mantiene, un colectivo que asume posturas de juez ante una madre que por diversas y desconocidas razones abandonó a sus hijos entre ellos Sarita, al no permitirle despedirse de su bebé. Acusaciones que van y vienen en la población norteña, sin tener el mayor asomo de conocimiento sobre la situación y el o la responsable del macabro hecho.

Siguen los impulsos momentáneos de venganza o justicia en un país donde hasta estos hechos tan dolorosos no pasan de ser una moda, mientras llega un caso de mayor relevancia social.

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