
En una operación estratégica en zona rural del sur del departamento, unidades del Ejército Nacional lograron la ubicación y destrucción de 15 minas antipersonal tipo claymore, que presuntamente pertenecían al Grupo Armado Organizado Residual (GAO-r) Frente Ismael Ruiz. Los artefactos fueron hallados en la vereda Relator, del municipio de Rioblanco, y fueron neutralizados mediante una destrucción controlada por parte del grupo especializado EXDE.
Inteligencia y acción conjunta en terreno
La acción fue posible gracias a labores de inteligencia militar, sumadas a la experiencia del binomio canino perteneciente al Batallón de Despliegue Rápido N.° 13, unidad orgánica de la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 5, con el respaldo de la Sexta Brigada del Ejército Nacional.
Según lo establecido por los soldados, los artefactos explosivos se encontraban listos para ser instalados en diferentes puntos de una vía rural frecuentemente utilizada tanto por civiles como por las tropas que hacen presencia en el área como parte del control militar del territorio.
Tras la verificación de los dispositivos, los uniformados procedieron a su destrucción de forma controlada, evitando así una posible tragedia que habría comprometido la vida de habitantes del sector o personal militar en ejercicio de sus labores.
Afectaciones de las minas antipersonal en Colombia
La utilización de artefactos explosivos improvisados como las minas antipersonal ha sido una de las prácticas más lesivas en el marco del conflicto armado en Colombia. De acuerdo con cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre los años 1990 y 2023, las minas antipersonal han dejado un saldo de 4.884 civiles y 7.286 miembros de la Fuerza Pública entre heridos y muertos.
Estas cifras reflejan no solo la magnitud de la tragedia humana, sino también el alto riesgo que aún representan estos dispositivos para la población civil en zonas rurales del país, especialmente en regiones como el sur del Tolima, que históricamente han sido corredores estratégicos de grupos armados ilegales.
Tolima: una región que avanza en desminado
A pesar del riesgo latente, el Tolima es también un ejemplo del avance del país en la lucha contra estos artefactos. Gracias a la labor de los soldados desminadores del Ejército Nacional, se ha logrado declarar como libres de sospecha de minas antipersonal un total de 1.417.000 metros cuadrados en el departamento.
Este proceso, que inició en el año 2017, ha contado con la participación de equipos de estudios no técnicos, quienes, con base en la información aportada por las comunidades locales, identificaron las zonas posiblemente contaminadas. A partir de ahí, se iniciaron las tareas para despejar los terrenos y garantizar su seguridad.
Entre los municipios intervenidos se encuentran: Ibagué, Dolores, Coyaima, Cajamarca, Anzoátegui, Lérida, Líbano, Mariquita, Melgar, Natagaima, Ortega, Prado, Rovira, Santa Isabel, Villahermosa, Villarrica, Alvarado, Icononzo, San Antonio, Herveo y Roncesvalles. Asimismo, los municipios de Chaparral y Planadas continúan siendo objeto de labores de desminado humanitario.
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Llamado a la comunidad
Desde la Sexta Brigada del Ejército Nacional, se extendió un llamado a la comunidad para que denuncie la presencia de artefactos explosivos u otros elementos sospechosos ante las tropas en terreno.
Estas acciones delictivas no solo representan una amenaza para los soldados, sino que ponen en riesgo la vida de la población civil, sin distinción alguna. La denuncia oportuna puede marcar la diferencia entre la tragedia y la prevención, en territorios que aún se recuperan de los estragos del conflicto.
El Ejército Nacional reafirma su compromiso con la seguridad y bienestar de los tolimenses, asegurando que continuará trabajando incansablemente por liberar el territorio de estas amenazas invisibles que aún persisten en las zonas rurales del país.




