Camilo Ernesto OssaColumnistas

El continente y el contenido

Camilo Ernesto Ossa B.

 De nuevo Ibagué en el pódium del desempleo –nada nuevo-, es el paisaje de fin de mes, esta vez en el tercer lugar detrás de Quibdó y Riohacha, pero con un aumento en las cifras en comparación con el trimestre móvil anterior (octubre –diciembre de 2022). Para este (trimestre móvil noviembre de 2022 – enero de 2023) el porcentaje fue del 17,7%, un número bastante alto para una ciudad que tiene (pero no asume, entre otras, por la falta de liderazgo y desatención del gobierno local) todas las condiciones para ofrecer ventajas competitivas y comparativas, en relación a otras ciudades intermedias, que supondría un avance laboral (puestos de trabajo), de inversión (generación) y emprendimiento, es un problema de contenido económico.

 

Esto nos hace creer, entonces, que debe estar (la economía) en el primer orden de prioridades, tanto para esta administración, como por supuesto, la subsiguiente. El continente; para que pueda existir inversión hay que hacer una modificación al Estatuto Tributario del municipio y generar los incentivos correctos que hagan atractiva la inversión y la instalación de empresas, pero también hay que tener una oferta completa de servicios, implica también resolver el problema del agua potable, por lo menos, a 100 años; la semana pasada, en este mismo espacio, señalé el papel preponderante y fundamental que juega el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), para este propósito (reorganizar el territorio, tener oferta plena de servicios y resolver el problema de económico local).

 

Pero hay dos elementos más, uno de ellos, el desarrollo rural del municipio para procesos agroalimentarios y las cadenas productivas, el suelo rural del municipio es apto para esto, sin embargo, es necesario resolver, por un lado, los conflictos entorno al uso del suelo rural y la decisión institucional de parcelar, restándole vocación económica al suelo y productividad a la ruralidad (caso de reglamentación de vivienda campestre es suelo productivo) y, por el otro, el estado de las vías y calidad en el transporte (ojo, la central de abastos de Ibagué es necesaria).

 

El otro elemento está en la educación y la educación para el trabajo, donde se necesitan trayectorias educativas completas para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, con una oferta educativa dirigida a la población joven, adulta y mayor, a través de modelos educativos flexibles (presenciales y virtuales) que involucren procesos de emprendimiento, con un especial énfasis en la población rural. De igual forma, un fortalecimiento de la educación media para una formación integral, que tenga en cuenta los intereses y las necesidades de los jóvenes, con un incentivo a los mecanismos de articulación de la educación media con la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH), y, claro está, con la educación superior y el sector empresarial para que esta (la educación) responda, además de los intereses y necesidades de los jóvenes, con las  demandas del sector productivo local.

 

Hay que cerrar las brechas digitales de cobertura, calidad y competencias a lo largo del ciclo de la formación integral, desde la primera infancia hasta la educación superior y continua para la vida, con un diseño e implementación de una estrategia para desarrollar la sociedad del conocimiento y la tecnología mediante la alfabetización digital, así como el uso y la apropiación de las TIC con un enfoque diferencial y de acceso a la población urbana y rural.

 

Solo así, aunque hay más, podremos recuperar el terreno perdido en la economía ibaguereña.

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