ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

El gol de Nacho

Crónica # 202 de Gardeazábal

Yo no se de fútbol, pero como tuve el privilegio de trabajar con Hernán Peláez ,primero en La Luciérnaga y después en el podcast que hacíamos cada mañana muy temprano, me tocó aprender un poquito y darme el lujo de decir bestialidades sobre los partidos que me tocaba ver para poderlos comentar con semejante sabio del fútbol que Colombia entera reconoce que es Peláez.

Así y todo, cuando se fundó Cortuluá compré una acción como tantos miles de tulueños y cuando llegué a ser alcalde comencé a ir a los partidos a pujar para que pudiera ingresar a la primera división. Un día Nacho Martán, que ya estaba de presidente, me pidió el favor que no asistiera al estadio porque se había dado cuenta que cada que yo iba ,ellos perdían. Es decir que era el morrocó del equipo. Fue tan drástica la prohibición que cuando jugaron en el estadio de Palmira la final para ingresar a la Primera, yo me quedé en el parqueadero oyendo por radio y esperando el triunfo que enloqueció a mi pueblo. De alguna manera he seguido, de lejos, vinculado a sus logros ya fuese ayudando a conseguir el patrocinio o haciendo gestiones ante algunos amigos gringos cuando metieron al equipo a la Lista Clinton  o moviendo hilos para reconstruir o mejorar el estadio de Tuluá.

Esta semana empero casi que brinco en una pata cuando me enteré que gracias a la terquedad de Nacho Martán, Cortuluá ganó la casación ante el Tribunal Federal de Suiza. Allá se consiguió la nulidad del fallo de la Fifa que le había negado la razón en la disputa contra Nacional por el jugador Uribe y  obliga en consecuencia a las directivas del fútbol colombiano a exigirle al grupo Ardila Lulle, dueño del equipo paisa, que acepte y ejecute la sentencia y le pague a Cortuluá la demanda ( que ya va por casi 7 millones de dólares)so pena de no permitirle contratar ningún jugador porque es indispensable el paz y salvo de deudas entre clubes.

El hecho de haber acudido al Tribunal Federal Suizo, país donde la Fifa tiene la sede y debe someterse a su leyes,  y  ganarle la casación es un gol que no lo meten ninguno de sus jugadores, ni siquiera Henao, la promesa que dicen haber traído de las divisiones inferiores del Envigado y dizque lo estrenan con bombos y timbales si son capaces de ganarle al Quindío la final. Como tulueño, lo saben bien mis lectores y oyentes, me enorgullece este golpe jurídico inapelable conseguido por el pequeño equipito de mi tierra contra esos monstruos como son Nacional en Colombia y la Fifa en el mundo.

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Porce, junio 23 del 2021  

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