
El científico tolimense Manuel Elkin Patarroyo falleció este jueves a los 78 años de un paro cardíaco, informó la Universidad Nacional de Colombia.
Médico cirujano de profesión de la misma Alma Máter, Patarroyo se vinculó desde 1972 a ese centro educativo donde fue profesor hasta su muerte.
Nacido en Ataco, Tolima, en 1946, Patarroyo se hizo famoso gracias a las vacunas sintéticas de las que fue pionero.
En su hoja de vida figuran estudios en Inmunología y virología en Estados Unidos.
Fue director del Instituto de Inmunología del Hospital San Juan de Dios de Bogotá y profesor asociado de la Universidad Rockefeller de Nueva York y de la Universidad de Estocolmo (Suecia).
La vacuna que no fue
Durante toda su vida, Manuel Elkin Patarroyo trabajó por desarrollar una vacuna efectiva contra la malaria. Produjo la primera vacuna sintética, la SPf66, desarrollada en 1987, probada en seres humanos.
Después de estudios y pruebas la OMS la catalogó como inactiva después de posteriores evaluaciones clínicas.
Su logro fue que esta vacuna, la SPf66, allanó el camino para el diseño futuro y los ensayos de campo de las vacunas de subunidades contra la malaria.
Reacciones
La decana de la facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, Gabriela Delgado, escribió en su cuenta de X: «Hoy, ha partido un gran científico colombiano: Manuel Elkin Patarroyo. Su legado está representado, más que en la primera vacuna sintética del mundo, en una generación de investigadores a quienes inculcó el valor de construir país, generando conocimiento».
La alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, expresó: «despedimos con profundo respeto y admiración al científico tolimense Manuel Elkin Patarroyo, un visionario que dejó huella en la ciencia mundial y en el corazón de Colombia. Su legado nos inspira a seguir creyendo en el poder del conocimiento».

Controversias
El científico tolimense no fue ajeno a las controversias como la del uso de primates del Amazonas para la prueba de la vacuna. Ante los estrados tuvo que responder la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia por las denuncias de uso y tráfico de varias especies, siendo favorables los fallos para el médico investigador y su equipo.
Además fue criticado por su vinculación con la academia, llegando a percibir una remuneración de 48 millones de pesos al mes. También le critican el financiamento de sus investigaciones.




