Falleció Waldo Urrego, recordado actor de «Café con aroma de mujer» y figura histórica de la televisión colombiana
El actor colombiano Waldo Urrego, reconocido por su extensa trayectoria en la televisión, el teatro y la dirección artística, falleció dejando un legado de más de cinco décadas en la actuación. Su nombre quedó grabado en la memoria de los televidentes por personajes emblemáticos en producciones como Café con aroma de mujer, Los Cuervos, Amar y Vivir y Los Victorinos.

La televisión colombiana está de luto tras conocerse el fallecimiento de Waldo Urrego, uno de los actores más respetados y versátiles del país, cuya carrera artística se extendió por más de medio siglo y dejó huella en varias generaciones de espectadores.
En la versión más reciente de Café con aroma de mujer, Urrego interpretó a Pedro Alzate, un campesino noble y honesto, considerado la conciencia moral de la historia. Su personaje representaba los valores de la sencillez, la solidaridad y el trabajo, en contraste con las ambiciones y conflictos de otros protagonistas de la producción.
Nacido en Bogotá en 1945, Waldo Urrego pasó gran parte de su infancia y juventud en Quibdó, Chocó, una tierra que siempre recordó con profundo cariño y que marcó buena parte de su visión de la vida y del arte. Fue precisamente allí donde tuvo sus primeros acercamientos al teatro durante su etapa escolar.
Su llegada definitiva a la actuación se produjo años después, cuando un amigo lo acercó al mundo teatral profesional. Desde entonces inició una carrera que lo llevó a integrar importantes compañías escénicas y posteriormente a convertirse en una de las figuras más reconocidas de la televisión nacional.
Entre los personajes más recordados de su trayectoria aparecen Saiter Ladrillos en Los Cuervos, Cuéllar en la primera versión de Amar y Vivir, y Edmundo de la Rosa en la producción original de Los Victorinos. Además de actuar, también participó en labores de producción y dirección, consolidándose como un artista integral.
Urrego fue un defensor de las producciones que reflejaban la realidad colombiana y promovían la reflexión social. En distintas entrevistas manifestó su admiración por la televisión que, además de entretener, contribuía a analizar los problemas del país y fortalecer la identidad cultural.
Más allá de los escenarios y los sets de grabación, también cultivó otras pasiones. Era aficionado a la magia, la carpintería y el teatro experimental. Durante los últimos años continuó vinculado a actividades artísticas y proyectos escénicos, demostrando su permanente compromiso con la cultura.
Su partida genera tristeza entre colegas, amigos y seguidores que lo recuerdan como un actor disciplinado, talentoso y profundamente humano. Su legado permanecerá en las producciones que ayudó a construir y en los personajes que marcaron la historia de la televisión colombiana.
Con la muerte de Waldo Urrego, Colombia despide a uno de sus grandes referentes de las artes escénicas, un hombre que dedicó su vida a contar historias y a enriquecer la cultura nacional desde los escenarios, los estudios de televisión y el corazón de millones de televidentes.




