“No dejamos que el fuego entrara a El Neme”: comunidad del Valle de San Juan llevaba más de 15 días luchando contra los incendios
Más de 350 hectáreas de pastos y potreros resultaron afectadas en la vereda El Neme. Los habitantes aseguran que entre 50 y 60 personas han trabajado día y noche para contener las llamas, mientras ahora enfrentan otra emergencia: sus animales se están quedando sin alimento y varias familias tampoco tienen comida.

En medio de la emergencia por los incendios forestales que continúa afectando diferentes zonas del Tolima, los habitantes de la vereda El Neme, en el municipio de Valle de San Juan, se han convertido en los principales responsables de contener las llamas que amenazaban con ingresar a su territorio. Durante varios días, entre 50 y 60 habitantes de la zona han trabajado de manera continua, de día y de noche, intentando controlar un incendio que llegó desde el otro lado del río y que ya dejó una profunda afectación en el territorio.
Diego Bonilla, habitante de la vereda, contó que la comunidad tuvo que organizarse por sus propios medios para impedir que el fuego alcanzara la carretera y posteriormente ingresara a El Neme. “Gracias a Dios y a la ayuda de toda la comunidad, 50 y 60 personas día y noche combatiendo el fuego. Hasta el momento hemos cumplido la misión, que era no dejar pasar el fuego a la carretera y llegar a nuestra vereda”, relató.
Sin embargo, aunque la comunidad logró contener las llamas, las consecuencias de la emergencia ya son evidentes. Alrededor de 350 hectáreas de pastos y potreros fueron consumidas por el fuego, dejando a los habitantes con enormes dificultades para alimentar a sus animales. La situación es especialmente preocupante porque buena parte de las familias de El Neme dependen de la ganadería para subsistir. Con los potreros quemados y las altas temperaturas que han golpeado al departamento, el alimento para el ganado prácticamente se agotó. “Tenemos animales que no tienen desafortunadamente qué comer. Tenemos familias enteras que por venirnos a apoyar a combatir el fuego no tienen alimentos porque no han podido trabajar”, explicó Bonilla.
La emergencia ambiental terminó convirtiéndose también en una emergencia social y económica para las familias de la vereda. Mientras los habitantes permanecen concentrados en evitar que las llamas avancen, sus actividades productivas están paralizadas y los recursos para sostener a sus familias y animales son cada vez más limitados.
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Esian Rodríguez, otro de los habitantes que ha participado en las labores, explicó que la comunidad decidió contener el fuego en un punto determinado porque permitir que avanzara hacia otras zonas podría generar daños todavía mayores. “Nos tocó aguantar toda esta quema, dejarla que pasara acá y sostenerla acá, porque donde la dejemos pasar de aquí para allá, los daños van a ser muy grandes, irreversibles”, manifestó.
Los habitantes también destacaron la solidaridad de personas que, pese a no conocer la vereda, han emprendido el viaje hasta El Neme para llevar ayudas. Algunos incluso han llegado en vehículos particulares guiándose por aplicaciones de navegación para entregar alimentos y otros elementos a las familias afectadas.
“Hay gente que no nos conoce, que no sabe dónde queda la vereda y con Google, con Waze, han llegado hasta acá en carros pequeños, dañándolos, pero han venido a traer un mensaje de aliento y a decirnos: ‘Sigan que ustedes pueden’”, contó Bonilla.
Pero ahora el llamado de la comunidad es a que esa solidaridad se mantenga y se concentre especialmente en alimento para el ganado, pues los animales son los que enfrentan una de las consecuencias más graves después del paso de las llamas.
Juan Antonio Guzmán, presidente de la vereda El Neme, aseguró que aproximadamente el 80 % de los pastos resultó quemado, mientras el porcentaje restante se encuentra completamente seco por las condiciones climáticas. “Yo llevo 15 días ayudando a apagar la candela en las veredas vecinas del municipio de San Juan y Valle de San Juan. Es muy duro, triste ver los animales de fauna quemados. Los pastos se quemaron un 80 % acá en El Neme y el otro 20 % que queda ya está seco, ya no tienen comida las vacas”, relató.
Por esta razón, los habitantes están solicitando el apoyo de entidades públicas, empresarios y personas que puedan contribuir con heno, melaza, sal y otros alimentos para el ganado, además de ayudas humanitarias para las familias que han tenido que abandonar temporalmente sus labores para dedicarse a combatir el incendio.
La comunidad asegura que se está organizando para distribuir las ayudas de manera ordenada y equitativa entre las familias que realmente las necesitan. Además del impacto económico, los habitantes lamentan la pérdida de fauna y flora que ha dejado el incendio. Aseguran que durante las jornadas de control han encontrado animales afectados por las llamas y grandes extensiones de vegetación completamente destruidas.
Los líderes comunitarios también hicieron un llamado urgente a evitar las quemas durante esta temporada de altas temperaturas. “Ahora no es tiempo de estar haciendo quemas, ahora no podemos quemar nuestra basura. Tenemos que abstenernos, porque no sabemos qué daños vamos a hacer”, advirtió Rodríguez.
Mientras esperan que las condiciones climáticas cambien y que llegue la lluvia, los habitantes de El Neme continúan organizados y preparados para evitar que el fuego vuelva a avanzar.
Su objetivo sigue siendo el mismo que se trazaron desde el comienzo de la emergencia: que las llamas no entren a la vereda y proteger las familias, los animales y lo poco que aún permanece en pie. Ahora, después de días de lucha, la comunidad pide que la ayuda no llegue únicamente para apagar el incendio, sino también para enfrentar las consecuencias que quedaron detrás de las llamas: 350 hectáreas afectadas, potreros destruidos, animales sin alimento y familias que necesitan apoyo para volver a levantarse.






