ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

Grave, gravísimo, pero no le creen

CRÓNICA DE GARDEAZABAL # 205

Colombia ha sido un país violento, donde hemos ido y venido de las balaceras al diálogo, de la guerra a los pactos de paz, pero salvo en la nefasta noche septembrina de 1828,cuando entraron  al palacio presidencial disparando para matar a Simón Bolívar y el acaecido el 10 de febrero de 1906 contra el presidente Rafael Reyes y su hija Sofía cuando iban  en el coche de caballos a Chapinero, nuestro país no se ha manchado con la sangre de un presidente en ejercicio. Por eso resulta  de extrema gravedad que se haya intentado tumbar a tiros  el helicóptero en donde viajaba el presidente de la nación el pasado viernes. Si bien es difícil tumbar un aparato de esos disparando de un fusil, también es una temeridad presidencial haber acudido tan alegremente desprotegido a la zona de guerra del Catatumbo. Pero lo que si es preocupante, y agrava el panorama más aún, es que  pudiera existir información en manos de quienes dispararon para atacar  el helicóptero en donde viajaban el presidente, los ministros y el gobernador y no la otra aeronave similar que le servía de mísera escolta.

Muy grave, gravísimo, que la situación del país y del fastidio contra el presidente de la república haya llegado al extremo de intentar asesinarlo para conseguir un cambio, por más necesario que sea, en la conducción de Colombia. Muy grave, gravísimo, que por el afán de mostrarse vencedores en la batalla contra los grupos armados que subsisten ,se haya aconsejado o permitido que el presidente de la nación se metiera en la zona de guerra y narcotráfico del Catatumbo con la tranquilidad de un padre que sale con su familia a dar un paseo dominical. Muy grave, gravísimo, que aunque se muestre el agüjeramiento del helicóptero por  las balas, y se identifique el sitio desde donde se disparó y se nos muestren peliculeramente los fusiles, curiosamente abandonados en un pastizal, con los cuales estaban dotados los pretendidos asesinos del presidente de Colombia, nazca la duda y no el rechazo unánime. Casi todos los compatriotas, empezando por este que les habla y escribe, que ha sido su crítico permanente,  nos unimos en rechazar ese método miserable de arreglar  un mal gobierno usando el asesinato. Asi no debe ser nunca. Pero es muy grave, gravísimo, que  se haya dejado degradar la dignidad  y la credibilidad presidencial hasta el punto  que ni ante la evidencia, el país le crea que lo iban a matar.

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Porce junio 28 2021

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