
Un video que muestra el castigo físico a una niña indígena en Risaralda, en su entorno familiar, ha desatado una ola de indignación en Colombia. «No es solo un caso aislado ni un hecho excepcional: es la manifestación de una violencia estructural y sistemática que atraviesa la niñez y las mujeres en todas las culturas», indicó la Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz.
“Es violencia contra la niñez y contra las mujeres”, expresó la Defensora del Pueblo.
La Defensoría del Pueblo explicó que se ha realizado un seguimiento riguroso al caso. «En comunicación con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), se ha confirmado que la niña se encuentra en condición estable, sin fracturas internas y está recibiendo atención especializada. Es importante aclarar que, según la información recabada, la agresión se produjo en su entorno familiar y no en el marco de la justicia propia o por parte de las autoridades tradicionales del Pueblo Emberá», anotó Marín Ortiz.
“Esto no mitiga la gravedad del hecho ni debe servir como excusa para justificar o minimizar lo ocurrido. Este hecho nos obliga a ser claras. La autonomía y la administración de justicia propia de los pueblos indígenas no pueden ser utilizados para amparar violaciones a los derechos fundamentales de las niñas, los niños y los adolescentes. Ninguna tradición, costumbre o práctica cultural puede estar por encima del interés superior de la niñez”, enfatizó Marín Ortiz.
Muchos preguntan, ¿qué pasó con la niña Emberá que fue maltratada en un video? Aquí el pronunciamiento de la autoridad indígena de la comunidad donde ocurrieron los hechos. Aclara que hubo maltrato, pero no hay muerte de por medio. Fiscalía y justicia indígena están actuando. pic.twitter.com/htU9L9vHPN
— Carolina Giraldo Botero 🏛️🇨🇴 (@CaroGiraBo) May 31, 2025
La Defensoría del Pueblo hace un llamado vehemente a la sociedad y a las instituciones a no instrumentalizar este doloroso suceso para justificar la discriminación y el racismo. La violencia contra la niñez y las mujeres es un fenómeno generalizado y alarmante en Colombia, que no es exclusivo de un solo contexto cultural o social.




