
«Quiero dejarles un mensaje: «Mi casa es Ibagué; mi jefe la ciudadanía», dijo este jueves con firmeza la alcaldesa de la capital tolimense, Johana Aranda, tras los dardos lanzados por el exalcalde Andrés Fabián Hurtado, que en días pasados llamó «tonta a las mujeres que desbaratan la casa» y de paso «no respetan a su padre».
En la alegoría bíblica, que desató toda clase de comentarios entre los ibaguereños, Hurtado no mencionó el destinario del mensaje; y este jueves al igual que su anterior jefe, la mandataria ibaguereña tampoco lo mencionó. Es decir, el que lo entendió, lo entendió.
Y agregó sacudiéndose de ‘las toldas del hurtadismo’, para confirmar la ruptura con el exalcalde: «Las decisiones las tomo con independencia y con criterio propio».
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La mandataria dijo que «el respeto es la base del discurso democrático. y en este sentido les quiero decir que Ibagué eclama grandeza, reclama trabajo duro y resultados y de esa manera es que vamos a responderle a esta ciudad y a cada de la gerenia que levante su mano»




