
En sus saludos después del rezo mariano del Ángelus, el Papa León XIV hizo un apremiante llamamiento a la paz: que el grito de la humanidad no sea sofocado por las armas, clamó y lanzó un urgente llamado a la comunidad internacional para que se ponga fin a los conflictos en Medio Oriente, con especial preocupación por la situación en Irán, Israel y Palestina.
“Se suceden noticias alarmantes desde Medio Oriente, especialmente desde Irán”, comenzó diciendo el Pontífice. En su mensaje, advirtió que el sufrimiento de la población civil, particularmente en Gaza y en otros territorios afectados, corre el riesgo de ser olvidado en medio de la escalada bélica y la tensión geopolítica. La urgencia de un apoyo humanitario adecuado, subrayó, es cada vez más apremiante.
León XIV recordó que no existen conflictos “lejanos” cuando la dignidad humana está en juego. “Cada miembro de la comunidad internacional tiene una responsabilidad moral: detener la tragedia de la guerra, antes de que se convierta en un abismo irreparable”, dijo. El Pontífice también condenó la idea de que la guerra pueda ser una solución:



