ColumnistasJuan Manuel Díaz

Los regalos prometidos

Esta semana me encontré con una vieja entrevista que había dado en el último año de su gobierno, el hoy preso exalcalde de Ibagué: Luis H. Rodríguez, donde se autodenominaba como “muy generoso y buena persona”, al punto de que muchos “abusaban de ello”.

Allí, Luis H. ante la picardía de Don Tamalio, reconoció ser demasiado “guevón” pero también dijo tener claro que luego de sus tres intentos para ser Alcalde, no podía meter ni los pies, ni las manos en la administración, pese a las muchas tentaciones que allí se presentaban, afirmando que por eso había que “hacer las cosas bien”.

Quise revisarla con detenimiento, porque no entendí si con decir “hacer las cosas bien”, de entrada, Luis H. estaba reconociendo descaradamente lo que se estaba haciendo con la plata de los Juegos Nacionales sin que nadie se enterara, o si realmente aquella generosidad de la que hablaba, efectivamente le dejó hacer y deshacer sin su consentimiento, a muchos de sus funcionarios (algunos de ellos hoy en goce de libertad), mientras él espera condena en una cárcel.

Recordé con el video que además de que el exalcalde le mintió a la ciudad afirmando como logros cosas que nunca hizo, también prometió otras tantas casi finalizando su gobierno, y que han venido siendo caballito de batalla de quienes lo sucedieron en la alcaldía: Guillermo Alfonso Jaramillo y Andrés Fabián Hurtado.

“Ni siquiera Álvaro Uribe debe estar por encima de la ley”. Por: Juan Manuel Díaz.

Los tres tienen en común haber prometido terminar la calle 103 y la carrera 13, y desde luego ni Luis H., ni Jaramillo podrán hacerlo, así como no pudieron hacer muchas otras cosas que prometieron, como el sistema estratégico de transporte. Guillermo Alfonso se hizo elegir bajo la bandera de terminar los escenarios deportivos, pero hoy vemos que las Piscinas de la 42 siguen siendo un barrizal, y de Luis H., mejor ni seguir hablando.

Dicho ello, y recordando que el actual mandatario solo lleva 11 meses en el cargo, me permito entonces preguntar ante algunos desaciertos de su administración: ¿Le pasará lo mismo? ¿Se quedarán en palabras las promesas que hizo en campaña como el cable aéreo, el viaducto de la 60, y otras muchas cosas que le han sacado a relucir sus críticos más despiadados y destructivos?

Desde luego que todavía tiene mucho tiempo de despegar, pero le va tocar apretar tuercas este diciembre, porque parece que no arrancan muchos de sus secretarios, a quienes hasta ahora, ni les conocemos la voz.

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