
El reconocido meteorólogo colombiano Max Henríquez lanzó una advertencia contundente en sus redes sociales, señalando que las actuales condiciones se asemejan peligrosamente a las que antecedieron al paso del huracán Matthew en 2016, un fenómeno que dejó graves consecuencias en el norte del país.
El llamado no es menor: Henríquez instó a los comités de atención de desastres de La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico y Bolívar a reforzar sus planes de contingencia, mantenerse en alerta y no subestimar las lluvias e inestabilidad atmosférica que ya se sienten en la región.
“Alístense los comités de atención de desastres. Lo que estamos viviendo en el Caribe se parece mucho a lo ocurrido antes del huracán Matthew en 2016”, advirtió el meteorólogo.
Hay una similitud entre Matthew en sept-oct de 2016 y lo que tenemos hoy en dia. Pilas!! Aqui les pondré toda la info detallada, pero alistense los comites de atención de desastres (gestión del riesgo) de la Guajira, Cesár, Magdalena, Atlántico y Bolívar, entre otros pic.twitter.com/3Q0z3hLCQf
— Max Henriquez Daza (@HenriquezMax) September 5, 2025
Alerta por similitudes con el huracán Matthew
El huracán Matthew, de categoría 5, no golpeó directamente a Colombia, pero sí provocó intensas lluvias, desbordamientos de ríos e inundaciones en departamentos como La Guajira y Magdalena. En ese momento, miles de familias resultaron damnificadas por un fenómeno que muchos recuerdan como una de las crisis climáticas más fuertes de la última década en el país.
Henríquez advierte que la situación actual —con lluvias por encima del promedio, saturación de suelos y nubosidad persistente— refleja un patrón similar. Aunque aún no ha comenzado oficialmente la temporada de huracanes en el Atlántico, los primeros coletazos de inestabilidad ya se sienten en la región.
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Lluvias intensas y riesgo de fenómenos extremos
En publicaciones recientes, el meteorólogo advirtió que las lluvias que se registran en el norte del país podrían desencadenar fenómenos hidrometeorológicos de gran impacto, como inundaciones, crecientes súbitas y deslizamientos en zonas de ladera.
El riesgo no solo está en las costas. Municipios del interior, atravesados por ríos y quebradas, también podrían verse afectados por la intensificación de las precipitaciones.
“No podemos esperar a que ocurra la tragedia para reaccionar. Este es un llamado a anticiparse, revisar protocolos y actuar con responsabilidad”, insistió Henríquez.
Recomendaciones a autoridades y comunidades
El experto sugirió una serie de acciones inmediatas para que tanto autoridades como comunidades estén preparadas:
- Revisar y actualizar los planes de emergencia y contingencia a nivel municipal y departamental.
- Mantener comunicación activa con entidades como el IDEAM, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Dirección General Marítima (DIMAR).
- Sensibilizar a la población sobre medidas de autoprotección y prevención frente a lluvias intensas.
- Identificar zonas de riesgo como orillas de ríos, quebradas, taludes y asentamientos informales.
Estas recomendaciones buscan no solo proteger infraestructuras, sino sobre todo salvaguardar vidas humanas en un contexto que podría empeorar en las próximas semanas.
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Contexto histórico: una lección que no se puede olvidar
El recuerdo del huracán Matthew sigue latente en varias comunidades del Caribe colombiano. Aunque no impactó de manera directa, sus efectos indirectos dejaron familias damnificadas, pérdidas en la agricultura y afectaciones en vías y viviendas.
Ese antecedente refuerza la alerta actual: los fenómenos climáticos extremos se intensifican con el paso de los años debido al cambio climático y la variabilidad atmosférica en la región.
“La experiencia del 2016 nos debe servir de aprendizaje. Hoy tenemos más herramientas tecnológicas para monitorear, pero si no actuamos con prevención, de nada servirá”, expresó el experto.
Impacto comunitario y prevención ciudadana
Si bien el llamado va dirigido principalmente a autoridades, la ciudadanía también juega un papel clave en la reducción de riesgos. Estar atentos a los reportes oficiales, evitar arrojar basura a caños y quebradas, y preparar planes familiares de emergencia son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia en medio de una contingencia.
Líderes comunitarios de La Guajira y Magdalena ya han manifestado su preocupación, recordando que muchas zonas aún no se recuperan totalmente de las afectaciones dejadas por lluvias anteriores. En estos territorios, la vulnerabilidad es alta y la capacidad de respuesta institucional suele ser limitada.
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Un llamado a no bajar la guardia
Aunque todavía no se habla de un huracán en formación, la advertencia de Henríquez se centra en la similitud de los patrones climáticos y en la necesidad de actuar antes de que sea demasiado tarde. La prevención, según su mensaje, es la única estrategia que puede mitigar el impacto de lo que se avecina.
El Caribe colombiano está en la mira del clima. Lo que hoy son lluvias persistentes podría convertirse en un fenómeno extremo si las condiciones se combinan con la temporada de huracanes que se avecina.
“El mensaje es claro: no podemos subestimar lo que está por venir”, concluyó Henríquez en su llamado público.
Conclusión
El panorama para el Caribe colombiano exige atención inmediata. Con lluvias que no ceden y un clima cada vez más inestable, las comunidades deben prepararse y exigir a las autoridades respuestas concretas. La advertencia de Max Henríquez no es para generar alarma, sino para recordar que la prevención salva vidas.
El reto ahora es que los comités de gestión del riesgo no bajen la guardia y que la población entienda que el cambio climático ha convertido los fenómenos extremos en una realidad cada vez más frecuente.
El Caribe ya ha vivido el costo de la improvisación. Esta vez, la historia no debería repetirse.




