ColumnistasNelson Germán Sánchez

Necesitamos más senadores

Óptica periodística

Al terminar la primera fase del encierro por la pandemia de Covid 19, es decir, de la cuarentena estricta y el confinamiento obligado, y entrar en la segunda de picos, rebrotes y encierros más cortos, los vientos del pasado agosto trajeron una especie de adelanto de la campaña electoral. No solamente sobre la elección presidencial, si no la de las corporaciones del poder público. 

Hechos como el lanzamiento prematuro de precandidaturas presidenciales variopintas y los distractores políticos para generar show y agenda mediática como los referendos de Uribe, Barreras y Lara, nos llevan indiscutiblemente a tratar estos temas por adelantado.

El departamento del Tolima no es ajeno a esa realidad nacional con pujas por el poder político y electoral, anuncios camuflados y no tan camuflados de intenciones para llegar al Congreso de la República o repetir curul ya se ven por doquier.

Es un tema importante ante la difícil situación económica y social que se presenta para esta tierra firme por el desempleo rampante, pobreza en aumento, necesidad de atraer inversión y de recursos públicos nacionales para obras puntuales, que acondicionen el territorio, le den mayor infraestructura competitiva y generen empleo. Ya todos tenemos más o menos claro la difícil situación de Ibagué, pero según informes de las cámaras de comercio del suroriente y el norte y sus gremios por allá el panorama es casi igual de complejo.

Por eso, el departamento no puede quedarse con un solo senador como vocero. Es decir, con Miguel Ángel Barreto, quien se formó e hizo bajo el ala del difunto senador Juan Mario Laserna, de quien aprendió a conocer “dónde ponen las garzas”, expresión que alguna vez me dijo el propio Laserna al explicar que lo importante de un senador además de estudiar los temas, es conocer, observar y estudiar los vericuetos del poder estatal y político. Hacer efectivo y eficiente el relacionamiento institucional, conocer de fondo quiénes son los personajes que en cada dependencia o ministerio son los claves para que los proyectos y los recursos no se estanquen o empapelen; por eso, no se trata solo de hacer el lobby o la gestión ante el Ejecutivo Nacional, que los recursos los destine MinHacienda, que se aprueben Conpes y Confis o lo certifique el Plan de Desarrollo, si no el cómo se mueven los resortes al interior de cada entidad y tener el conocimiento técnico, credibilidad, serenidad y respaldo para concretar. Y creo que en eso el senador Barreto ha dado muestras de lo que aprendió de su mentor Laserna, se lo reconocen hasta los detractores. 

Pero no nos digamos mentiras, una sola golondrina no llama verano y en el Senado el Tolima necesita más voceros aparte de Miguel Ángel Barreto. En el futuro requerimos una verdadera bancada que vele por los intereses y que no nos toque pelear por las migajas si no por la torta, con la fuerza de un grupo mayor de senadores de esta tierra. Si tuviéramos más senadores tolimenses y no solo a Barreto, los recursos fluirían de otra manera, porque no necesitaríamos de supuestos “tolimenses” como la Paloma, Robledo o Ana Paola, que son prestaditos y hacen las veces de parientes en visita veraniega: comen, descansan, conversan, se toman la foto y se van. 

Se necesita allí gente joven, estudiosa, técnica y dedicada, que haga peso y contrapeso para jalonar los recursos que tanto necesitamos.  Personas con experiencia en lo nacional, sin tacha pública y que se sumen a esa búsqueda de progreso sin tanto discursito, que no vivan de brillar su ego o que se lo brillen, sin el tan mentiroso yo hice, para llamar a la unidad y el trabajo en equipo de distintos sectores para tomar más peso e importancia en el Senado y que se nos vuelva a mirar y tratar con dignidad en la distribución de los recursos públicos. 

Coletilla: Que buen comunicado el de la Conferencia Episcopal Colombiana el de ayer sobre la minga indígena y social. Un respaldo al derecho de los pueblos y comunidades de las regiones más apartadas del país de hacer sentir su voz y su inconformismo. Un llamado para que se les dé el lugar de dignidad que les corresponde, a que se les escuche, atienda y cumpla. Igualmente, una solicitud para que tanto desde las autoridades, instituciones y marchantes garanticen la movilización pacífica y que estos últimos respeten las medidas de bioseguridad en esta pandemia, que sean ellos mismos quienes denuncien y no permitan que su expresión de inconformismo se preste para que algunos realicen actos de violencia o vandalismo.

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