
El impacto comienza a sentirse con fuerza en el bolsillo de las familias campesinas: más de 100 reses habrían muerto por las condiciones de sequía, los cultivos de maíz se perdieron y los productores enfrentan dificultades para mantener sus animales por el aumento en el precio de los alimentos.
El alcalde Bonilla describió la magnitud de la situación con una frase que resume el momento que atraviesa el campo del municipio: “Todos hoy en este momento son damnificados por el verano”.
La emergencia está golpeando a varios de los principales sectores productivos de la zona rural, entre ellos la ganadería, el cultivo de maíz y el café, actividades de las que dependen numerosas familias para sostener su economía.
Más de 100 reses habrían muerto por la sequía
Uno de los impactos más fuertes se presenta entre los ganaderos.
De acuerdo con el alcalde, ya existen reportes de más de 100 reses muertas como consecuencia de las condiciones de sequía que atraviesa el municipio. Pero la pérdida de animales no sería el único problema.
Algunos productores se han visto obligados a vender parte de su ganado a precios considerablemente inferiores a los que tenían meses atrás, debido a que ya no cuentan con suficiente alimento para mantenerlo en las fincas.
El problema golpea con mayor fuerza a los pequeños productores. Bonilla explicó que algunos campesinos tienen apenas tres o cuatro reses, animales que representan prácticamente todo su patrimonio.
En esas condiciones, tener que venderlos por debajo de su valor significa para muchas familias asumir una pérdida económica considerable, precisamente en un momento en el que necesitan recursos para enfrentar la emergencia.
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Alimentar al ganado cuesta casi el doble
La falta de pasto también ha disparado el costo de alimentación para los animales.
Según el mandatario local, una tonelada de silo que hace algunos meses podía conseguirse entre 250.000 y 300.000 pesos, actualmente estaría alrededor de los 550.000 pesos.
El incremento representa una presión adicional para los productores, que deben decidir entre asumir un costo cada vez mayor para alimentar a sus animales o venderlos ante la imposibilidad de mantenerlos.
A esta situación se suma la caída en el valor ofrecido por el ganado. De acuerdo con el alcalde, los productores están recibiendo propuestas de compra inferiores a los precios registrados meses atrás.
La urgencia por sacar los animales de las fincas ante la falta de alimento estaría llevando a algunos campesinos a aceptar esas ofertas.
El maíz se perdió y el café está en riesgo
La crisis también alcanzó a los agricultores.
El alcalde aseguró que los cultivos de maíz se perdieron por completo, mientras que en las fincas ganaderas las reservas de pasto ya se agotaron.
El café representa ahora otro motivo de preocupación. La falta de lluvias durante el periodo de floración podría afectar la próxima cosecha y generar nuevas pérdidas para los productores.
Maíz, ganadería y café representan, según el mandatario, algunos de los principales motores de la economía rural de Valle de San Juan.
La situación tampoco apareció de un momento para otro. Bonilla señaló que los agricultores llevan aproximadamente cuatro años consecutivos enfrentando pérdidas, por lo que la actual emergencia climática termina agravando una situación económica que ya venía siendo complicada.
Buscan alivios para las deudas de los campesinos
Frente a este escenario, la Administración Municipal ya comenzó a buscar alternativas para evitar que la emergencia termine también convirtiéndose en una crisis financiera para los productores.
El municipio sostuvo una reunión con representantes del Banco Agrario para analizar opciones de alivio para los campesinos afectados.
Entre las alternativas planteadas está la posibilidad de buscar alivios en los intereses de los créditos, mientras que el capital podría ampliarse a plazos de hasta un año y medio o dos años.
La intención es darles a los productores un periodo de recuperación que les permita volver a generar ingresos antes de tener que asumir plenamente sus obligaciones.
El alcalde también planteó la posibilidad de concertar estas medidas con la Gobernación del Tolima, una vez se consoliden las cifras definitivas de las pérdidas ocasionadas por el verano.
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El calor también mantiene alerta por incendios
Mientras se intenta atender el impacto económico, los organismos de emergencia continúan vigilando las condiciones climáticas.
En Valle de San Juan se han registrado temperaturas cercanas a los 37 y 38 grados, situación que también ha favorecido la aparición de incendios forestales.
Durante los últimos días se han presentado varios conatos que, según el alcalde, han podido ser controlados rápidamente gracias a los reportes realizados por la comunidad y a la reacción de los organismos de emergencia.
Sin embargo, ahora la preocupación tiene dos frentes.
Por un lado, está el riesgo de que las altas temperaturas y la sequía continúen favoreciendo nuevos incendios. Por otro, está el impacto económico que ya sufren las familias campesinas que han perdido cultivos, pastos y ganado.
La emergencia, en palabras del alcalde, alcanza prácticamente a todo el sector rural. “Todos hoy en este momento son damnificados por el verano”, afirmó.
Y mientras el municipio busca consolidar las cifras de las pérdidas y gestionar posibles alivios financieros, los campesinos enfrentan el desafío de recuperar su capacidad productiva en medio de una sequía que, por ahora, continúa poniendo contra las cuerdas al campo de Valle de San Juan.





