Ya no se puede ocultar más: se nos viene el apagón eléctrico. Se han ido juntando demasiados factores y como no tenemos memoria están planteando las mismas medidas bobas que asumió Gaviria cuando fue el presidente del apagón.
Hace muchos años no se construye una hidroeléctrica de peso. La última fue Hidroituango. Estructuramos un sistema donde la falta de energía hídrica la reemplazamos por termos movida casi todas a gas. Ahora que viene el Niño y el verano seca las represas, no tenemos gas. Petro e Irene consiguieron que el 40% del gas que consumimos lo tengamos que importar.
Las opciones gigantescas de producir energía eólica en la Guajira se truncaron porque los negociantes de las licencias previas construyeron trincheras wayú para impedirlas. Y como nadie quiere ser acusado de perseguidor de indios, descuidamos la construcción de las redes eléctricas y de las estaciones y subestaciones que podrían traer el fluido desde la Guajira.
Del apagón no nos salvamos ni poniendo las termos a producir al máximo costo con gas licuado traído a puchitos con las regasificadoras que pretenden montar a las carreras en la misma Guajira o con la que están a punto de poner a funcionar en Buga, con gas licuado traído en buques a Buenaventura y trasladado en carrotanques por la carretera del puerto que vive cerrada 150 de los 365 dias del año, pero que alcanzará para prender las dos termos del Valle.
Mientras tanto no hay ni política ni estímulos para ahorrar energía. A los más geniales solo se les ocurre proponer que volvamos a la fracasada hora Gaviria en vez de la hora solar. Le tocará entonces al presidente Abelardo estrenarse con el apagón e ingeniárselas con un país digital pero sin luz eléctrica para recargar sus celulares y tendrá que buscarse un Peláez que se invente otra Luciérnaga para entretenernos ahora que ya no hay radios.
Gustavo Álvarez Gardeazábal. El Porce, julio 28 del 2026

