
«Quiero saber por qué no han hecho nada. Mi niña apenas tenía 11 años y su sueño era seguir estudiando. Si yo no la hubiera mandado a estudiar, estaría viva. ¿Por qué el alcalde no hizo nada cuando se le envió la carta para retirar ese carro de la ruta escolar?», dijo Nayibe Castellanos en medio de lágrimas recordando a su hija Yurani Arango Castellanos, quien falleció en Roncesvalles tras accidentarse el jeep de transporte escolar en que se desplazaba.
Los hechos ocurrieron el viernes 26 de abril de 2004. Han 14 meses y pese a la Alcaldía anunciar una investigación el mismo día del siniestro, donde también resultaron lesionadas seis estudiantes, nada pasó. Ni La Previsora ha respondido, pese a que la niña tenía seguro de accidentes.
La familia sobrelleva el dolor por la pérdida de Yurani, pero la vida continuó para los demás hasta para el conductor del carro, al que ya le entregaron el vehículo para volver a trabajar.
Nayibe en diálogo con Tamalio Noticias, único medio que le ha hecho seguimiento al caso, sostiene que prácticamente lo sucedido a su hija quedó en el «olvido, porque ya ni la Alcaldía ni la Secretaría de Educación, nadie se pronuncia. El vehículo no contaba con los correspondientes papeles y la verdad, nadie dice nada».
Contó que el día del accidente, cuando el inspector llegó, el señor del carro ya lo había parado. En un papel que envió el inspector a la Fiscalía dice que el carro fue levantado para sacar a la niña, pero eso es mentira. Yo ya me la había llevado en una moto hasta la bodega. El inspector dice que no se ha podido poner a disposición de la Fiscalía porque donde ocurrió el accidente es una vía tipo trocha y que no puede entrar una cama baja, pero el carro fue movido y llevado por el dueño manejando normalmente hasta su casa».
Audio Entrevista Nayibe Castellanos.
La mujer contó que pasado el tiempo, fuimos a la Fiscalía. «La señora se llama Cruz Mery Salazar. Ella me dijo que era un delito tener el carro en casa del dueño y que iba a mandar una investigación, pero eso se quedó ahí. Volvimos a hablar con ella y ya me dijo que no había delito qué perseguir, que un accidente le puede pasar a cualquiera. Pero eso no fue cualquier accidente. Como dicen en la vereda, fue un accidente anunciado», anotó Castellanos
Según relató, el carro en la administración del alcalde Omar Ricardo Espinosa, «se le envió una petición para que retirara ese vehículo de la ruta escolar porque mantenía varado, cosa que nosotros no sabíamos. El alcalde actual, Edison Eduardo Grajales, también conocía esa petición y ninguno hizo nada. Siguieron contratando el mismo carro».
Dijo que «la misma semana antes del accidente se quedó varado y llamaron a los papás para que fuéramos a recoger los niños. Ese día, el señor no dijo que tuviera problemas con los frenos ni nada, pero lo habían visto metiéndole mecánica al carro. Hay personas que vieron que estaba debajo del carro, y la manguera que dicen que se reventó estaba amarrada con una neumática. Yo tengo fotos donde el carro aparece amarrado con alambres. En el momento en que llegó el inspector, ya no tenía nada; o sea, tuvo tiempo de retirarle lo que tenía amarrado antes de que llegara el inspector».
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Proceso es llevado por abogado
Nayibe Castellanos contó que el proceso acutamente lo está llevando un abogado. «Fuimos a hablar con la fiscal Cruz Mery Salazar y al principio me dijo que sí era un delito lo que el señor había hecho. Yo le mostré las fotos del carro amarrado, pero después me dijo que no, que le había entregado el carro al señor. Ni siquiera lo llevaron a los patios», agregó.
La familia denunció el caso. «La fiscal primero dijo que era un delito que el señor se llevara el carro, que debía estar en los patios y no se podía manipular hasta que no se hiciera un peritaje. Pero el señor lo sacaba, lo prendía, y nadie decía nada. Ya le entregaron el carro y al parecer lo arregló para seguirlo usando como si nada», sostuvo la mujer.
Contó que «el señor del carro nunca dio la cara. Un día nos lo encontramos, pero nunca nos ha dicho nada. Él dice que se quedó sin frenos, pero yo no lo creo».
«En esa misma ruta venía la niña mayor y ella cuenta que el carro empezó a dar brincos. Él intentó meterle cambio estando en movimiento, y tenía posibilidades de frenar antes de la curva. Además, encontramos balines del carro 120 metros más arriba. Si se le cayeron, ¿por qué no frenó antes? ¿Y cómo pasó la tecnomecánica un carro amarrado con alambres, sin cinturones de seguridad, ni nada?», concluyó recordando el fatídico día.




