ColumnistasJohn Jairo Ocampo

Sin rumbo fijo

¡Ojo con la parte oculta del iceberg para evitar el naufragio!

Todos los días estamos expuestos los colombianos a una ráfaga de noticias, declaraciones, propuestas, peticiones, discursos y cifras preocupantes. A ello se agrega el programa diario de televisión del Presidente y sus ministros.

Quizás eso no sea malo dentro de la dinámica de una sociedad que no está sometida a regímenes totalitarios.

Sin embargo, después de escuchar –por ejemplo– el discurso del presidente Iván Duque en la instalación del Congreso, de los nuevos presidentes de Cámara y Senado, de la vocera de la oposición y de oír todos los días a gremios, empresarios y sindicatos con sus lamentos y propuestas dirigidas a defender sus propios intereses, se viene a la cabeza la canción vallenata Diana, compuesta por Calixto Ochoa, uno de cuyos apartes dice así: “Voy navegando por este mundo sin rumbo fijo / a ver si encuentro el barco pirata dónde se fue”.

Es usual que el presidente de turno aproveche su discurso de instalación del Congreso para marcar el rumbo de lo que serán las prioridades del año legislativo y las cuales deben ir en línea con el programa de Gobierno.

Se esperaba que el presidente Duque marcara el rumbo sobre cómo vamos a salir de esta crisis, pero nos quedamos con las ganas. Nos quedó debiendo propuestas agresivas en materia de reformas económicas y sociales.

Al presidente Duque también le faltó convocar a todos las fuerzas vivas para promover un gran pacto por la reconstrucción económica y social. Es el jefe de Estado el llamado a buscar la unión de todos, pero no con enunciados repetitivos y genéricos.

La unión de un país, en medio de una crisis, no se logra con frases de cajón ni cuestionando a los que no están de acuerdo con él o lo critican.

Y el derecho de réplica de la oposición no amerita mayor discusión y mucho menos los discursos de los nuevos presidentes de Senado y Cámara. ¡Qué pobreza de mensajes!

En medio de esta profunda crisis, los ciudadanos esperan del Gobierno, de la dirigencia política, de los líderes gremiales y empresariales, y de los sindicatos, propuestas claras de cómo enfrentar de la mejor manera esta situación. Debemos ser más propositivos que destructivos. ¡Necesitamos una bitácora que nos marque el rumbo de este barco llamado Colombia!

Para peor de males, en los últimos días lo que hemos visto es una avalancha de propuestas de varios ministerios para la reactivación. Cada ministro lo hace por su cuenta con el noble propósito de recuperar la economía, pero se ve desarticulado.

Mientras los gremios hablan de comprar colombiano, de defender la industria nacional, la prioridad de manera paradójica para Mincomercio prima promover las exportaciones en un mundo en el que cada país está tratando de salvar sus aparatos productivos y muchos hablan de regresar al modelo cepalino de sustituir importaciones. En ese orden de ideas, ¿a quién le vamos a exportar millones de dólares en un mundo en recesión? Y ojo con los ajustes que se pretenden del Plan Vallejo.

Por su parte, los gremios lanzan sus propuestas reactivadoras, pero no pensando en el país como un todo, sino desde cada uno de los sectores. No quiere decir que ello sea malo, es lo normal, pues los gremios están para defender los intereses de sus afiliados. Pero deberían salir con una propuesta conjunta de país y no de cada pedazo que representan.

En ese sentido, sería conveniente acoger la iniciativa de Fenalco de nombrar un gerente nacional de la reactivación que tenga la capacidad de articular cada una de las propuestas que andan por ahí y construir un solo plan que nos permita encontrar el rumbo que hoy tenemos perdido.

Hay que evitar chocarnos de manera sorpresiva y de frente con el cuerpo oculto de amenazas bajo la punta del iceberg que creemos evitar para no naufragar.

#ConTodoRespeto: Mención aparte merecen los partidos políticos. ¿Aún existen? ¿Cuáles son sus propuestas? A los presidentes de las colectividades se les escucha cuando protestan por sus cuotas en el Gobierno o para proponer candidatos a cargos como defensor o procurador. ¡Qué falta de liderazgo!

J J Ocampo
Periodista especializado en economía

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