Con su mochila verde, zapatos gastados y velo en la cabeza, la hermana Geneviève Jeanningros, de casi 82 años, hizo fila junto a miles de fieles en Via della Conciliazione para despedir al Papa. Esta monja francesa, reconocible por sus ojos azules y su trato cercano, fue durante años una figura querida por el Pontífice, quien solía recordarla con cariño
La pequeña hermana de Jesús, conocida por su labor con feriantes, gitanos, personas trans y marginadas de Ostia, era muy querida por el Papa Francisco, quien solía llamarla, brindarle apoyo y hasta hacerle bromas cariñosas. Su relación era de cercanía y respeto mutuo.
Durante una visita al Luna Park de Ostia, donde ella ejerció su misión pastoral por años, el Papa preguntó en tono de humor: «¿Qué hace aquí sor Geneviève? ¿Doma a los leones?». Y en otra ocasión, al verla con una faja, le preguntó: «¿Qué hiciste?» —«Santo Padre, me he caído»— «¿Y te duele el suelo?», respondió con picardía.
Imagen viral
La imagen más viral de sor Geneviève fue la del miércoles, cuando, rompiendo el protocolo, se separó de la fila y se quedó sola, llorando en un rincón, con el pañuelo en los ojos y el rostro vuelto hacia el Papa. Era una despedida íntima y sentida, como la de quien pierde a un hermano.
Pese a la insistencia de los medios por obtener declaraciones, ella evitó hablar. «No puedo hacerlo», repetía con su marcado acento francés. Solo aceptó grabar un breve video con las hermanas, como homenaje al Pontífice.
Finalmente, compartió con los medios vaticanos una breve reflexión: «Le he querido demasiado, eso es todo». De Jorge Mario Bergoglio dijo que echará de menos “sus ojos, su mirada, cuando me decía que siguiera adelante”, y resaltó que, más allá de la ayuda material, lo que más recibieron de él fue “ayuda moral”.
Fuente: Salvatore Cernuzio, Vatican News. Fotos Vatican Media







