
Las estadísticas más recientes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial revelan un panorama alentador: en lo que va del 2025, el departamento ha logrado una reducción del 23,38 % en las víctimas fatales por siniestros viales, en comparación con el mismo periodo del 2024. Un dato que no solo impacta en las cifras, sino en la vida de cientos de familias que han dejado de sumarse al luto nacional.
En el informe entregado por la entidad, el Tolima se posiciona como el segundo departamento del país con mayor número de acciones en la vía y el tercero con más reducción de muertes en accidentes de tránsito. Un reconocimiento que no se ganó de la noche a la mañana. Detrás de estos logros hay una estrategia clara, articulada y ejecutada bajo la dirección de la gobernadora Adriana Magali Matiz, quien ha convertido la seguridad vial en uno de los pilares de su administración.
“Cuando la gobernadora habla de seguridad en el departamento, se refiere a una seguridad integral. No es solo seguridad física, también es inversión, impacto social y, por supuesto, seguridad vial”, afirmó Miguel Bermúdez, director operativo de Tránsito del departamento. Y es que, bajo esa visión, cada acción emprendida ha sido pensada como parte de un todo que busca proteger la vida en las carreteras.
Las cifras del 2024 ya daban señales de ese camino. 192 personas menos resultaron lesionadas y 38 fallecimientos fueron evitados, en comparación con el año anterior. Una reducción que se ha logrado a pesar de que los motociclistas siguen siendo los actores más vulnerables en las vías del departamento. El reto no ha sido menor, pero los resultados hablan por sí solos.
La estrategia ha sido múltiple y se ha desplegado en diferentes frentes. Desde campañas pedagógicas de educación vial, hasta controles operativos más estrictos, pasando por mejoras en infraestructura segura y sostenible, cada decisión ha estado marcada por una consigna: preservar la vida. Pero también ha habido un factor clave en este proceso: la presencia constante en el territorio.
“No se trata solo de hacer campañas desde un escritorio, sino de estar en las vías, hablar con la gente, entender sus dinámicas y riesgos. Solo así se logran cambios reales”, explican desde la Secretaría de Tránsito y Transporte del Tolima, que ha liderado la ejecución de esta política pública.
En este avance han jugado un papel esencial la articulación institucional y el trabajo en equipo. La labor conjunta con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la dirección territorial del Ministerio de Transporte, la Policía de Tránsito —bajo el liderazgo de la capitán Laura Lara—, las concesionarias viales, las terminales de transporte y las secretarías de Tránsito de los municipios, ha permitido actuar con coherencia y oportunidad en los puntos críticos del departamento.
Ese esfuerzo colectivo ha consolidado al Tolima como referente nacional en buenas prácticas de movilidad, un logro que se siente en las calles, en las vías rurales, en los peajes y hasta en las terminales. La consigna es clara: ninguna acción es pequeña cuando se trata de salvar vidas.
Y aunque los desafíos continúan —sobre todo frente al alto número de motociclistas involucrados en incidentes—, la gobernación mantiene firme su compromiso de seguir fortaleciendo las acciones que ya han demostrado ser efectivas. Más control, más educación, más presencia y mejor infraestructura seguirán siendo los ejes del plan vial que hoy ya da resultados concretos.
En cada kilómetro recuperado, en cada señal instalada, en cada charlas dictadas en colegios o empresas, se refleja el compromiso de una administración que ha entendido la seguridad vial como un derecho fundamental y no como una simple estadística de tránsito. Por eso, en el Tolima, más que disminuir cifras, se ha empezado a cambiar la cultura y, con ella, a preservar vidas.
Así, entre curvas, controles y conciencia ciudadana, el departamento avanza por un camino donde los accidentes ya no son la norma, y donde la seguridad dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad tangible.




