«Contratista de Cajamarca rompe el silencio: aclaraciones, contratos, disputas políticas y señalamientos enredan el panorama preelectoral»
En una extensa conversación con Tamalio Noticias, Andrés Muñoz, contratista y coordinador político en Cajamarca, responde a las acusaciones sobre su experiencia profesional, los contratos adjudicados durante la administración de Julio Roberto Vargas, el uso de maquinaria municipal, la polémica compra de una camioneta y la guerra interna entre antiguos aliados que hoy se enfrentan en plena contienda política.

En una extensa conversación con Tamalio Noticias, Andrés Muñoz, contratista y coordinador político en Cajamarca, responde a las acusaciones sobre su experiencia profesional, los contratos adjudicados durante la administración de Julio Roberto Vargas, el uso de maquinaria municipal, la polémica compra de una camioneta y la guerra interna entre antiguos aliados que hoy se enfrentan en plena contienda política.
Siete de la mañana, veintiséis minutos. En la mesa de trabajo de Tamalio Noticias, el director Miguel Gómez abre micrófono para un tema que ha generado revuelo en Cajamarca: las fuertes discusiones entre contratistas de la administración anterior de Julio Roberto Vargas, hoy enfrentados en redes sociales en medio de una campaña marcada por acusaciones cruzadas, viejas lealtades rotas y nuevas alianzas políticas.
El entrevistado del día es Andrés Muñoz, contratista, empresario de obras civiles y exfuncionario de la administración Vargas, señalado por algunos sectores de “hacerse pasar por ingeniero”, beneficiarse de millonarios contratos, utilizar maquinaria del municipio en obras privadas y recibir favores políticos. Él insiste: todo ha sido tergiversado por heridas ideológicas y disputas internas entre quienes antes eran aliados.
A continuación, la entrevista completa, con todos los detalles que dejan en evidencia la compleja trama política que se vive en Cajamarca.
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Miguel Gómez: Andrés, buenos días. Usted fue funcionario de la administración de Julio Roberto Vargas y en las últimas horas se vio envuelto en una discusión en redes con Jason Esteban Sarmiento. ¿Qué detonó ese enfrentamiento?
Andrés Muñoz:
Muy buenos días a usted, don Tamalio, y a todos los oyentes. Como usted lo dijo, esto parece más una conversación de comadres del pueblo que un debate político serio, y lamentablemente así se ha dado. Todo empezó por una publicación donde Jason lanzó una reflexión bastante polémica: “robó pero hizo, toca ayudar a los del pueblo así sean malos; si es culpable la ley lo dirá…”.
Ese comentario fue interpretado como una referencia directa a Julio Roberto y a quienes hicimos parte de su administración. Yo respondí porque considero que ese tipo de afirmaciones, sin pruebas, afectan la integridad de las personas y desinforman a la comunidad.
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Miguel Gómez: En ese cruce de mensajes surgió la versión de que usted era “ingeniero no titulado” y que había sido interventor de la obra del parque. ¿Qué es verdad y qué es falso?
Andrés Muñoz:
Eso es completamente falso. La interventoría del parque no la hice yo. La ejecutó la empresa Multiservicios y Servicios de Construcción de Ibagué. El ingeniero director del proyecto era el ingeniero Francisco, y el ingeniero residente era el ingeniero Edgardo Bermúdez, muy reconocido aquí en Cajamarca.
Yo sí trabajé en la obra, pero como Inspector de Obra 2, una función técnica que consiste en revisar cronogramas, apoyar muestreos de laboratorio y verificar calidades. Nunca firmé como interventor ni como ingeniero residente porque no soy ingeniero titulado.
Estudié cinco semestres de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional, pero me retiré. Jamás he dicho que soy ingeniero. Me dediqué al sector de la construcción y fundé mi empresa familiar en 2014.
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Miguel Gómez: Si no era ingeniero, y no era interventor, ¿por qué hay gente diciendo que usted “daba órdenes” en la obra del parque?
Andrés Muñoz:
Porque desconocen cómo funciona una obra. Un inspector de obra tiene responsabilidades técnicas que implican solicitar ajustes, revisar materiales, coordinar temas de cronogramas y apoyar el trabajo del residente. Pero jamás di órdenes directas a los trabajadores, porque eso le corresponde al contratista de obra.
Mi rol era estrictamente técnico.
Miguel Gómez: Otra duda fuerte que circula en Cajamarca: ¿cómo obtuvo usted contratos de infraestructura durante la administración de Julio Roberto si no es ingeniero?
Andrés Muñoz:
Porque la ley lo permite. Los contratos se hacen a través de la persona jurídica, que es la empresa JAMUSCONS, la empresa que fundé junto con mi padre, Jairo Muñoz.
Los requisitos técnicos de los contratos se soportan con profesionales titulados: ingenieros residentes, arquitectos y dibujantes. Yo aporto la capacidad operativa, equipos y experiencia.
No solo trabajé con Julio Roberto. Hemos ejecutado obras en Antioquia, Cundinamarca y Tuluá.
Miguel Gómez: Uno de los contratos que más cuestiona la ciudadanía es uno del 2020 por casi 150 millones de pesos en solo dos meses. ¿Qué hicieron allí?
Andrés Muñoz:
Ese contrato era para el mantenimiento de vías secundarias y terciarias. Aplicamos 150 metros cúbicos de asfalto, hicimos rocería, limpieza de alcantarillas, conformación de cunetas y manejo de drenajes. Fue un trabajo intenso y justificado técnicamente.
Miguel Gómez: Pero aseguran que usted utilizó maquinaria del municipio para ejecutar contratos privados. ¿Eso es cierto?
Andrés Muñoz:
En ese contrato específico de 149 millones NO se utilizó maquinaria del municipio. Todo fue alquilado en Ibagué. Lo que sí existió fue un contrato por administración delegada, donde estaba permitido el uso de ciertos equipos municipales para la aplicación del material asfáltico. Pero eso está en los documentos y fue completamente legal.
Miguel Gómez: Otro señalamiento fuerte es una camioneta comprada en noviembre de 2023, supuestamente con dinero de la alcaldía. ¿Qué hay de cierto?
Andrés Muñoz:
Totalmente falso. La camioneta se compró para la empresa Apícola Andina, que dirige Julio Roberto desde antes de ser alcalde.
La compra la hice yo, acompañado de Jason, en un municipio cercano a Pereira. Es una Toyota 4.5 de estacas, modelo 2005. La camioneta trabaja entre Tapias, el Machín e Ibagué, donde están las colmenas.
No hubo plata de la alcaldía. No hubo dos camionetas. Solo hubo una. Todo lo demás son chismes políticos.
Miguel Gómez: Volviendo al lío político: ¿por qué cree usted que estas acusaciones se dan ahora?
Andrés Muñoz:
Porque decidimos cambiar de sector político.
Nosotros militamos 12 años en la izquierda, en el Polo Democrático. Cuando buscamos aval para esta contienda, el Pacto Histórico nos negó el cupo, el Partido Liberal también, y finalmente el Partido de la U nos abrió las puertas.
Esa decisión generó heridas profundas. Muchos nos ven como traidores. Y algunos, como Jason, encontraron en ese resentimiento una oportunidad para atacar.
Miguel Gómez: ¿Usted coordina hoy la campaña de Julio Roberto?
Andrés Muñoz:
Sí. Soy el coordinador de la campaña. Y eso también incomoda. Hay quienes querían ese lugar y no lo lograron.
Miguel Gómez: En la discusión se habló de reuniones donde supuestamente se les quitaban los celulares a los contratistas. ¿Usted vivió eso?
Andrés Muñoz:
Jamás. En ninguna reunión donde estuve me pidieron apagar o entregar el celular. No sé si ocurrió en otras reuniones, pero en las que yo participé no.
Miguel Gómez: En Cajamarca hay una guerra interna: Luisa Ponte quiere ser alcaldesa; Jason también; usted trabaja con Julio Roberto; otros exfuncionarios quieren aspirar. ¿Cómo explica ese quiebre?
Andrés Muñoz:
Es simple: ambiciones personales y fracturas ideológicas.
Todos quieren ser alcaldes, todos quieren representar al grupo, pero no todos aceptan que la política es dinámica.
Nosotros decidimos apostar por un crecimiento regional, por sacar votos en Ibagué, en el Tolima y proyectarnos al Congreso. Eso incomoda a quienes quieren mantener el control del municipio como un feudo.
La entrevista con Andrés Muñoz deja al descubierto un escenario político profundamente dividido en Cajamarca. Antiguos aliados hoy se acusan mutuamente; contratos y compras privadas se convierten en armas de campaña; y una decisión estratégica —migrar de la izquierda al Partido de la U— terminó desencadenando una disputa que ha trascendido redes sociales para convertirse en un debate sobre la corrupción, la ética pública y la verdadera naturaleza de las alianzas políticas en el Tolima.
Una cosa queda clara: lejos de ser una simple pelea digital, el choque entre Muñoz, Sarmiento, Ponte y otros actores locales es apenas el reflejo de un tablero político que se reorganiza de cara a futuras elecciones, donde el nombre de Julio Roberto Vargas continúa siendo un punto de gravedad —querido por unos, cuestionado por otros— pero imposible de ignorar.




