Que no cunda la pereza
Óptica periodística
No les parece que nos está cogiendo la tarde para hacer una campaña masiva de promoción de la ciudad con sus atractivos turísticos y de servicios, la posibilidad de que la gente de zonas cercanas pueda venir a pasear, comprar y conocer.
Es decir, en medios nacionales de comunicación, en regionales, los de aquí y en redes sociales, dando a conocer nuestras ventajas de clima, ubicación, atractivos culturales, naturales, gastronómicos y el comercio.
Una estrategia que incluya a los comerciantes de todo tipo, a los centros comerciales, a las grandes marcas de ropa, de comidas, de helados, a las cajas de compensación, para aportar en una sola bolsa y con el solo propósito de atraer turistas, visitantes y compradores de productos, emociones y sensaciones.
Una verdadera agenda de promoción y de inversión para la ciudad, más allá de pensar en lo mismo de siempre: más agencias, comités, oficinas, etcéteras que genera es burocracia, gastarse una plata en cenas, lanzamientos y presentaciones, con muchas iniciativas y poco terminativas. De lo cual ya estamos plagados en la historia de la ciudad.
No se necesita inventar que el agua moja, con las solas direcciones de la CCI, Fenalco, asociaciones, gerencias de grandes superficies, las secretarías de Comercio de la Alcaldía y la de Economía de la Gobernación (que a propósito ni se siente y brilla por su ausencia), voceros de los gremios, aportando por una campaña unificada, con piezas y elementos publicitarias identitarios según el público y medio de difusión, es decir, diferentes para impactos distintos pero con el mismo propósito de recordación.
A lo cual se pueden sumar acciones que no demandan grandes planes ni gastos, si no menos pereza y un poquito de creatividad como, por ejemplo, definir en este tiempo que aún queda en diciembre y primeros días de enero, unas jornadas(pueden ser fines de semana) para que la ciudad completa con todos sus servicios y comercio haga rebajas desde la madrugada a la media noche, “el blakc tamal”, el “Sale lechona”, la locura Pijao, Ibagué de locura, Ibagué Trasnochadora, Ibagué madrugadora o cualquiera de esos nombre tan “originales y creativos” que a veces se ocurren. Para esos están publicistas y expertos.
Que por esos días el transporte público se rebaje en 200 pesos, que las busetas funcionen hasta las 12 de la noche, los taxis no tengan pico y placa, se activen más ciclorutas, se preparen agendas culturales musicales gratuitas en el Conservatorio, El Teatro Tolima, el Centro y lugares comerciales.
El comercio, los servicios necesitan reactivarse, tener una verdadera temporada decembrina e inicio de año nuevo, pero con un liderazgo público y gremial de verdad.
Cómo creen que hoy están posicionadas jornadas de ventas masivas como: rebajas Único, madrugón San Victorino, ofertas El Hueco, comprar Barranquilla, pues porque movieron el cerebro, dejaron la pereza, las rencillitas y peleítas, y se dieron cuenta de que trabajar en equipo le dejaba réditos económicos a la ciudad, al comercio, la industria, el turismo, el transporte público. Se mueve el dinero, se reactiva la economía local, se tiene con qué consumir y pagar luego impuestos, culebras, cuotas financieras, proveedores, entre otros.
La solución es sencilla, hace falta es voluntad y más sudor en la frente; menos reunionitis y comités, menos discursos, menos disculpas, menos echar culpas al otro y trabajar más con mayor imaginación. Abrir la mente, esparcir la conciencia y dar un poquito de amor a la ciudad. A los ibaguereños y tolimenses compren aquí, en los negocios de sus amigos, vecinos, emprendedores, a ese 80 por ciento de pequeños almacenes y negocios que mueven la economía de la ciudad y por su puesto en los grandes espacios comerciales.
