Los indígenas pretenden gobernarnos
Zona rural de Dagua,comunidad indígena Nasa del Cauca, 21 de marzo, una fortísima explosión mata nuevepersonas y tres más quedan heridas. Al menos una era estudiante de la UniValle.Los muertos iban a unirse a la protesta. Los indígenas impiden por varias horasla entrada a los organismos de socorro y a las autoridades que llegan a lafinca. Cuando lo consiguen, encuentran que la escena del crimen ha sidomanipulada. A pesar del esfuerzo por ocultarlo, es claro que la tragedia hasido causada por manipulación indebida de explosivos. Dos días antes, en Santanderde Quilichao, es asesinado con un tiro en el cuello un policía desarmado. Cincopolicías más y tres soldados son heridos por balas y esquirlas.
La protesta está lejosde ser pacífica. ¿Infiltrados? ¿Miembros de las mismas comunidades? Seguramenteambas cosas. Una demostración de que a) el conflicto en Colombia no haterminado y b) algunos indígenas están aliados con grupos armados ilegales yotros los toleran y encubren.
Se cuentan al menos 40 bloqueos a la Panamericana desde 1986, en promedio más de uno por año, conénfasis durante el gobierno de Santos. Los indígenas han conseguido delGobierno, desde 1999, 1.500 compromisos. El costo del bloqueo del 2013 secalcula en 1.8 billones de pesos, el 0.4% del PIB de entonces. Del paro de 2017los indígenas se fueron con el 1% del SGP, más de lo que se destina a laalimentación escolar en el país, y con 76 compromisos adicionales por parte delgobierno. De estos compromisos, algunos insensatos, 26 se cumplieron (8 en estegobierno), 37 tienen avances y solo dos no, según Caracol Radio. De manera queno es cierto que, como dijo el líder Norman Bañol, se trate de forzar algobierno a revisar “algunos temas de los acuerdos incumplidos”.
Ni tampoco que losindígenas no tengan tierras, aunque ahora pidan 20.000 hectáreas adicionales.Hace un año escribía yo que “aunque hoy por hoy los indígenas constituyen unaporción muy minoritaria de la población colombiana, apenas el 3.4%, controlanel 27.6% del total de la tierra rural, más de 31.6 millones de hectáreas. Laspoblaciones negras, que son el 10.6% de los nacionales, poseen apenas un 4.5%.Y entre los demás colombianos, el 86%, tenemos apenas 45.4 millones dehectáreas, un 39.7% del total. Lo demás corresponde a áreas medioambientalmente protegidas (11%) y el Estado (16.3%). Sin profundizar en lascifras, es evidente que las poblaciones indígenas son, de lejos, los mayoresposeedores de tierra en Colombia, los grandes terratenientes”. Agrego que suproductividad es paupérrima.
En realidad lamotivación de este paro es política. Por un lado, después del Putumayo, elCauca es el departamento donde Petro sacó en porcentaje más votos (65%) frentea Duque (32,2%), en buena parte por el apoyo indígena. Por el otro, losdirigentes del paro han confesado sus motivaciones: la Minga se planeó desdeque empezó el gobierno Duque y porque dizque “pasamos de hablar de paz y ahorahablamos de guerra, no quedó otra razón que salir a las vías”. Finalmente,basta mirar el temario de 29 puntos que plantean: no objetar la JEP, detener elproceso de modernización de las Tic, desmontar el Esmad, eliminar el serviciomilitar obligatorio y reducir el presupuesto de MinDefensa, darle carácter deautoridad ambiental a los cabildos indígenas, desmontar las Zidres, hacervinculantes las consultas populares sobre proyectos extractivos, prohibir elfracking, que se les entreguen 3.6 billones adicionales a los 10 billones queya están previstos en el Plan Nacional de Desarrollo para los indígenas en estecuatrienio y que, además, puedan ejecutarlos con total “autonomía”.
Los indígenas, vía losbloqueos, pretenden gobernarnos. Más allá de sus muchos privilegios, que notenemos los demás ciudadanos, quieren imponernos su visión de lo que leconviene a Colombia. La democracia no es para ellos. Les sirven, en cambio, lasvías de hecho. Como reconocen Bañol, “nos tomamos la Panamericana porque hemosaprendido, a través de la historia, que la única forma de poder sentar a losgobiernos es presionar en aquellos sitios que son de importancia estratégicapara ellos. La vía mueve el sur del país, ciudades importantes, y le daconectividad con el resto del cono sur”. Mientras escribo, los indígenasdiscuten si bloquearán el puente internacional de Rumichaca y se conocen que enel Chocó no permiten el paso en la carretera Quibó Medellín.
Es decir, empezamos aestar sitiados. El Gobierno no puede seguir asumiendo nuevos compromisos ymenos si los va a incumplir, no debe negociar con los indígenas lo que no lesincumbe, no puede tolerar las violaciones que están haciendo de los derechos delos demás y, sobre todo, tiene que frenar las vías de hecho y hacerlo pronto ycon contundencia.

