
Hacia la medianoche del viernes 28 de febrero, José Alirio salió de turno en la Clínica Avidanti, rumbo a su lugar de residencia. Como era habitual, se comunicó con su madre Isabel Cristina Prieto, una docente de esta capital, para informarle que se encontraba bien.
A la mañana siguiente, la madre del joven asumió que su hijo salió de la casa antes de que ella despertara, pero el calvario inició al recibir una llamada de sus compañeros de trabajo informándole que José Alirio, no había llegado esa mañana.
Desesperada junto a su esposo el periodista José Alirio Ochoa, iniciaron la búsqueda de su hijo.
Horas después, encontraron al joven al borde de la muerte en urgencias de la de la USI de San Francisco, inconsciente por una sobredosis de escopolamina.
Debido a la gran cantidad del alucinógeno presentó paro cardiorespiratorio y pese a los esfuerzos de los médicos no pudieron salvar su vida.
A esta hora las autoridades investigan cuál fue la trayectoria que tuvo el joven en el momento de salida de la Clínica, en qué momento fue interceptado por los delincuentes y así poder identificarlos y judicializarlos.




