Jóvenes y Territorio

Óptica periodística
Quienes tenemos la oportunidad de dar a conocer nuestras opiniones, nuestras posturas sobre temas, los argumentos a favor o en contra de ciertas situaciones, a veces pasamos por alto o invisibilizamos proyectos importantes que se conviertan en verdaderos transformadores de la buena convivencia, para la formación de un nuevo ciudadano y de individuos más informados, preparados y críticos.
Eso es precisamente lo que pasa con iniciativas surgidas desde la academia, (Universidad de Ibagué- programa de Ciencia Política, en este caso) como el proyecto Red Ibagué Imagina Joven, que como su nombre lo indica, pretende crear lazos comunicantes entre los jóvenes para formar y forjar líderes que puedan trabajar en temas como políticas públicas, construcción de comunidad y trabajo social, con la formación adecuada, los conocimientos epistemológicos y las herramientas conceptuales para poder hacerlo y, sobre todo, resolver problemáticas actuales.
También, que los muchachos aprenden a conocer su territorio, el entorno en el que están y se desenvuelven en él; así como las dinámicas en ese territorio, para llegar de la mejor manera a las comunidades que lo habitan.
Precisamente de allí se desprendió el seminario-taller Jóvenes y Territorio, del cual participaron un grupo de aproximadamente 20 jóvenes, para que comenzaran a conocer los lugares donde viven, en dónde estudian, por ejemplo, aprendiendo sobre derechos humanos, derecho internacional humanitario, a identificar problemáticas de una comunidad y luego sobre cómo trabajar con comunidades, cómo llegarles, qué tipos de comunidades existen y sus diferencias, para abordar de la mejor manera posible.
Aprendieron desde cómo conocer su propio territorio hasta cómo poder tener una incidencia en ese mismo territorio, según explico Juan José Varón, coordinador de Ibagué Imagina Joven. Fueron seis sesiones durante igual número de sábados, de 8 de la mañana a 12 del mediodía, para estudiantes de noveno grado de colegios públicos y privados de la capital tolimense, del Sena Tolima, entre otras instituciones.
Emotivo y gratificante de este proyecto fue ver a esos chiquillos (as) exponer sus perfiles de trabajos de intervención en barrios o colegios, hablando con profundo convencimiento, con sentimiento, con el color de la esperanza, sobre que sí es posible un futuro mejor y una mayor convivencia; que recuperar la confianza en lo público y en el otro sí es posible si nos aprendemos a ver, tratar y trabajar de manera horizontal, eliminando las barreras de los títulos académicos o los ingresos económicos como condicionantes, en búsqueda de mejorar las condiciones de vida para la mayoría.
Que bien por este tipo de dinámicas desde la academia dirigidas de manera adecuada y planificada, guiada por profesionales, docentes, expertos, acompañadas por jóvenes estudiantes universitarios. Digo que bien porque son estos ejercicios la semilla de futuras transformaciones reales para contar con una sociedad mejor conformada por profesionales, ciudadanos más políticos, comerciantes, padres y madres quienes podrán hacer las cosas de otra manera, afianzar un tejido social más sólido y solidario. Satisfactorio poder conocer y contar sobre estas otras labores para construir país, que muchas veces pasan desapercibidas y no tienen la difusión adecuada ni el reconocimiento debido.
