Nelson Germán Sánchez

Por los maestros

 

Óptica periodística

Un mes exacto completa el paro de maestros oficiales de la educación preescolar, básica y media en el país, que reclaman justamente por mejores condiciones laborales y prestacionales, especialmente los nuevos maestros que no pertenecen al régimen anterior.

Nivelación salarial, mejorar la prestación del servicio de salud que reciben, al igual que cerca de 30 puntos más donde se encuentran alimentación escolar, transporte, infraestructura para escuelas y colegios, que permitan pasar de las consabidas palabras y bla, bla, bla del Presidente  Santos a una verdadera jornada escolar única, así como como que por fin se cree el estatuto docente o aquel que regule y estabilice dicha carrera.

Por eso, aunque el Gobierno ya decretó un aumento del 8.75 por ciento en sus salarios el paro se mantiene, afectando a por lo menos 8.5 millones de niños y de paso a muchos de nosotros como padres de familia que tenemos hijos en las instituciones educativas oficiales del país.

Hay que decir con claridad que muchas de las peticiones son absolutamente válidas y que muchos maestros, de forma especial aquellos que no trabajan ni residen en ciudades capitales o ciudades medianas, son los que llevan del bulto. A quienes les toca hacer presencia en zonas rurales, veredas, corregimientos, recorrer trochas, senderos, caminos o ríos para llegar a cumplir con su deber de enseñar.

Otros, mientras tanto, practican el pseudosindicalismo del siglo XXI, más parecido a una izquierda conservadora donde les importan sus propias prevendas, acuerdos politiqueros de poder, sacar ventaja desde la comodidad de la urbe y los grandes colegios para gritar y dar mensajes de izquierda. Que hay buenos y malos maestros, eso no tiene discusión.

Pero bueno, estamos aquí para decir que lo que piden unos y otros es justo, apenas lo necesario para poder cumplir con su deber de educar, de forjar nuevas generaciones de ciudadanos, de acercar a los pequeños al conocimiento académico e intelectual, que sin duda alguna transformará sus vidas y contribuirá en el propósito de forjar su futuro y contribuir a moldear el de la patria.

Lo sorprendente de todo esto es que el Gobierno trate de echar la culpa del cese de actividades a los profesores sin el más mínimo remordimiento, sin un recato de conciencia ante la opinión, frente a que fue su propia incapacidad  de cumplir con sus promesas de campaña, de los acuerdos pactados años atrás con Fecode, otros sindicados y movimientos sociales lo que nos tiene ya en un mes de paro.

Me preguntaba un alumno por qué el Gobierno es tan soberbio e inflexible con los maestros, por qué lo fue con los reclamos de los colombianos que tiene abandonado en el Pacífico que también tuvieron que alzar su voz, marchar y paralizar sus actividades y no así con las FARC y sus permanentes exigencias y “chantajes” en la implementación del proceso. No tuve respuesta, pero pienso que es simple y llano pusilanismo, obsesión por un nobel como si fuera lo máximo y único sin importarle de forma real y verdadera el resto de las situaciones que aquejan al  país.

Pero más allá de ese comportamiento típico del Gobierno Santos, ¡Ah! y del CD y la derecha aprovechando el papayaso para sembrar más cizaña,  ojalá que al cierre de este escrito ya se haya logrado un acuerdo para el bien de los maestros, los alumnos, los padres de familia y el país.  Mientras ¡Adelante maestros¡

Deja tu opinion
Mira también
Cerrar
  • https://cloudstream2036.conectarhosting.com:7357/stream?type=http&nocache=14
  • TAMALIO NOTICIAS 5 AM