
Mientras toma fuerza la posibilidad de que el miércoles 16 de septiembre se realice una nueva jornada de Día sin Carro en Ibagué, desde el sector empresarial plantean revisar si la medida realmente genera el impacto ambiental esperado y advierten que la jornada puede afectar especialmente a actividades como restaurantes y otros negocios que dependen del consumo diario.
En Ibagué vuelve a abrirse el debate alrededor del Día sin Carro, una medida que busca reducir temporalmente la circulación de vehículos y generar conciencia frente a la contaminación ambiental, pero que también representa un impacto para diferentes sectores de la economía.
De acuerdo con el planteamiento realizado desde Fenalco, la jornada del próximo miércoles 16 de septiembre todavía se maneja como una posibilidad y, precisamente por eso, el sector comercial considera que existe una oportunidad para discutir no solamente la fecha, sino también la efectividad de este tipo de medidas.
La pregunta que ponen sobre la mesa es concreta: ¿el Día sin Carro realmente genera en una ciudad intermedia como Ibagué el impacto ambiental que se busca conseguir?
El debate adquiere especial relevancia porque, mientras la restricción afecta la movilidad y puede reducir el flujo de consumidores en determinados establecimientos, los beneficios ambientales de suspender la circulación de vehículos durante un solo día son objeto de discusión.
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El impacto no es igual para todos los comercios
Uno de los argumentos expuestos por el sector empresarial tiene que ver con la diferencia entre los tipos de comercio.
Una persona que decide no comprar una camisa durante el Día sin Carro, por ejemplo, puede aplazar esa compra para el día siguiente. La necesidad de adquirir ese producto no desaparece necesariamente.
Pero la situación es diferente para actividades relacionadas con el consumo inmediato.
El ejemplo más claro está en los restaurantes y establecimientos gastronómicos.
“El almuerzo que no te comes hoy no vas a almorzar doble mañana”, es la explicación utilizada para señalar que una jornada de restricción vehicular puede representar una pérdida de ventas que no necesariamente se recupera al día siguiente.
Por eso, desde el sector empresarial consideran necesario evaluar el impacto económico de la medida y compararlo con el beneficio ambiental que realmente produce.
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¿Cuánto contamina realmente un día sin carro?
El cuestionamiento no significa, según el planteamiento, que los empresarios estén en contra de las políticas ambientales.
Por el contrario, la propuesta parte de reconocer la importancia de mejorar la calidad ambiental de Ibagué, pero plantea que las decisiones deben estar sustentadas en mediciones, evidencia y resultados concretos.
Uno de los puntos que se propone revisar es si la ciudad cumple actualmente con determinados estándares de calidad del aire y cuál es el efecto real que tiene una jornada sin carros sobre esas mediciones.
También se plantea analizar la literatura académica y las investigaciones disponibles para determinar si una medida de este tipo es realmente eficiente para una ciudad intermedia como Ibagué, teniendo en cuenta su cantidad de vehículos y las características particulares de su movilidad.
El argumento es que retirar durante una jornada una parte de los vehículos particulares no significa que desaparezca completamente la circulación.
Durante el Día sin Carro continúan operando otros medios de transporte, como busetas y taxis, que también generan emisiones.
Por eso, el sector empresarial considera necesario establecer con datos cuál es la reducción efectiva de contaminantes que produce la jornada.
Los incendios también pueden afectar las mediciones
Otro elemento mencionado en la discusión son los incendios forestales que han afectado al departamento.
La preocupación es que las condiciones ambientales generadas por estos episodios puedan influir en las mediciones de calidad del aire durante los días en que se realicen evaluaciones.
En ese escenario, advierten, sería necesario interpretar con cuidado los resultados obtenidos durante la jornada, para no atribuir automáticamente al Día sin Carro cambios en la calidad del aire que también podrían estar relacionados con otras fuentes de contaminación.
Por eso, la propuesta empresarial apunta a contar con mediciones comparables y técnicamente sólidas antes de sacar conclusiones sobre la efectividad de la medida.
Fenalco plantea revisar el acuerdo municipal
El sector comercial también considera que podría ser necesario revisar el acuerdo del Concejo Municipal que establece el Día sin Carro en Ibagué, con el propósito de determinar si las condiciones actuales de la ciudad hacen necesario mantenerlo en los mismos términos o introducir modificaciones.
La propuesta no apunta simplemente a eliminar la jornada, sino a repensar la política ambiental y buscar alternativas que puedan generar un impacto de mayor duración.
La pregunta, en esencia, es si tiene más sentido concentrar los esfuerzos ambientales en una restricción vehicular de un día o implementar acciones permanentes que contribuyan a mejorar las condiciones ambientales de la ciudad.
La propuesta: sembratones durante el año
Una de las alternativas planteadas por los empresarios son las sembratones.
La idea sería que el sector privado, junto con las autoridades y la comunidad, pueda participar en una o dos grandes jornadas de siembra cada año, enfocadas en recuperar y ampliar las zonas verdes y el arbolado urbano.
La propuesta parte de una lógica de largo plazo: en lugar de concentrar el esfuerzo ambiental en una sola jornada, generar acciones que permitan aumentar progresivamente la cobertura vegetal de la ciudad.
Desde el sector empresarial consideran que los árboles pueden aportar a la captación de dióxido de carbono y contribuir a una ciudad con mayor presencia de zonas verdes.
Así, la discusión dejaría de estar centrada exclusivamente en “un día sin carros” y pasaría a una estrategia ambiental permanente.
No se trata de abandonar el medio ambiente
Uno de los puntos que busca dejar claro el sector empresarial es que la discusión no pretende enfrentar al comercio con las políticas ambientales.
Por el contrario, la propuesta busca encontrar medidas que permitan cumplir ambos objetivos: proteger el medio ambiente y evitar afectaciones innecesarias a las actividades económicas.
La posibilidad de realizar sembratones, según el planteamiento, permitiría vincular directamente a los empresarios en una estrategia ambiental de largo plazo.
También abriría la puerta a que las empresas tengan una participación más activa en la recuperación de zonas verdes y en la generación de espacios ambientales dentro de Ibagué.
El debate queda abierto en Ibagué
La eventual jornada del Día sin Carro del miércoles 16 de septiembre vuelve a poner sobre la mesa una discusión que va más allá de la restricción vehicular.
Por un lado, está el objetivo ambiental y pedagógico de disminuir temporalmente la circulación de vehículos.
Por otro, aparece la preocupación del comercio por el impacto que una jornada de este tipo puede tener sobre las ventas, especialmente en actividades cuyo consumo no puede aplazarse, como ocurre con restaurantes y otros establecimientos gastronómicos.
Y en medio de las dos posiciones queda una pregunta que deberá responderse con información técnica: ¿cuál es realmente el beneficio ambiental de un Día sin Carro en Ibagué?
Desde Fenalco plantean que antes de mantener indefinidamente la medida se deberían revisar sus resultados, analizar las condiciones actuales de la ciudad y consultar la evidencia disponible para ciudades intermedias.
Mientras tanto, los empresarios ponen sobre la mesa una alternativa: sembrar más árboles, recuperar zonas verdes y convertir la política ambiental en una estrategia permanente, con acciones durante todo el año.
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