
Por estos días, en el corazón del oriente tolimense, el nombre de Cunday resuena no precisamente por sus paisajes rurales o su cercanía a la capital del país, sino por el descontento popular y una serie de decisiones administrativas que han provocado inconformidad. Quien lo dice no es un ciudadano cualquiera: se trata de Carlos Santana, excandidato a la Alcaldía y exdirector regional de la Agencia de Desarrollo Rural en Tolima, quien asegura que el municipio “está vuelto miércoles”.
Durante una entrevista en el espacio radial del mediodía, Santana, con tono directo y sin rodeos, ofreció un relato detallado de lo que considera un escenario de abandono, arbitrariedad y falta de gestión por parte del actual mandatario local, William Escobar.
“Un emperadorcito”: despidos sin justificación
Todo comenzó con un decreto que, según Santana, carece de sustento legal. Mediante ese acto administrativo, el alcalde terminó de manera sorpresiva el nombramiento de 13 funcionarios que ya habían superado su periodo de prueba y estaban inscritos en carrera administrativa. “Los castigaron por haber votado con nosotros”, aseguró Santana, refiriéndose al proceso electoral anterior, donde muchos de los despedidos apoyaron su candidatura.
No se trata solo de un asunto técnico o legal. Según el exfuncionario, se trata de una represalia política que además podría salirle costosa al municipio: “Los afectados van a demandar, pero los procesos en Colombia se demoran años. Para cuando haya sentencia, ya él no será alcalde, pero el municipio sí tendrá que pagar”, advirtió.
Peor aún, mientras se eliminaban 13 plazas laborales, la administración municipal habría creado cuatro nuevos cargos, esta vez para profesionales, con salarios superiores a los que devengaban los trabajadores salientes. “Hablan de austeridad, pero los nuevos cargos cuestan más”, denunció Santana.
Una gestión “entre dados y finca”
El malestar no se limita al tema laboral. Para Santana, el alcalde Escobar ha confundido la administración pública con el manejo de una finca. “El lunes, que es el día para hacer gestión en Ibagué o Bogotá, se va para su finca con los amigos a jugar dados”, señaló con ironía.
La crítica no es menor. En un municipio con graves problemas financieros heredados de administraciones pasadas, lo que se requiere es liderazgo, gestión y capacidad técnica, no improvisación ni ausencias, señaló Santana.
A pesar de ser cercano al exalcalde Gabriel Pérez, Santana no ocultó que la situación económica del municipio ya venía deteriorada, aunque subrayó que lo que se esperaba era una mejora, no un retroceso.
Las vías, el reflejo del abandono
El panorama en Cunday no es alentador. En su visita reciente, Carlos Santana recorrió varias zonas del municipio, entre ellas Tresquinas, Alto Cunday, Guasimal y el sector de El Chuzo. En su trayecto, solo encontró desolación y desesperanza.
Para ejemplificar el abandono, Santana relató que un tramo de apenas seis kilómetros le tomó más de una hora en una camioneta 4×4. “Eso refleja el estado de las vías. Así no se puede vivir ni producir. Los campesinos no pueden sacar sus productos”, afirmó.
Las consecuencias de este deterioro vial, según el líder regional, son graves: desabastecimiento, pérdida de productos agrícolas y una economía rural paralizada. “Cunday está cerca de Ibagué y Bogotá, pero al recorrerlo parece uno estar en uno de los municipios más olvidados del país”, sostuvo con pesar.
“No los dejó ni entrar a las oficinas”
Uno de los episodios más comentados en redes sociales y grupos comunitarios fue un video compartido por los mismos funcionarios despedidos, en el que se observa cómo el alcalde Escobar se niega a permitirles el acceso a las oficinas municipales.
“Solo les faltó que les diera látigo”, dijo Santana, con indignación. Según los testimonios, los extrabajadores pidieron el documento que oficializaba su desvinculación, pero solo recibieron evasivas y un trato despectivo. “Ahí se ve el talante de esta administración. Ni siquiera se respetan los derechos laborales”, añadió.
“El que venga tendrá que pagar”
Ante la posibilidad de acciones legales, Santana explicó que los exempleados iniciarían demandas de nulidad y restablecimiento del derecho, pero advirtió que la lentitud de la justicia juega a favor del alcalde. “Él sabe que no lo tocarán mientras esté en el cargo. Pero el problema económico lo deja para el que venga después”, afirmó.
Y si bien existe la figura de repetición, en la que el municipio podría reclamar el dinero al funcionario responsable, Santana fue tajante: “Si usted revisa, este señor no tiene bienes a su nombre. Así que aunque haya condena, no habrá forma de cobrarla”.
Un llamado a la conciencia regional
Pese a lo desalentador del panorama, Carlos Santana asegura que seguirá trabajando por el municipio, ayudando en lo que pueda a mejorar las vías y a hacer visible la problemática que viven los habitantes de Cunday.
“Necesitamos funcionarios con conocimientos, liderazgo y compromiso. No alguien que crea que administrar un pueblo es como mandar en la finca. Hoy Cunday necesita más que un finquero: necesita un verdadero alcalde”, concluyó.









