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El Túnel de la Línea, un proyecto que recuperó los bosques y el agua de la cordillera Central

Con la siembra de más de 1.400.000 árboles, la Cordillera Central vuelve a ser un pulmón para el centro del país.

Con conciencia ambiental y trabajo sostenibles y amigables con el medio ambiente fueron concebidas todas las obras del Túnel de la Línea que son entregadas al servicio de los colombianos. Este proyecto insignia de la ingeniería colombiana garantizo en todos los ámbitos la preservación de la reserva forestal de la Cordillera Central, las cuencas hídricas, la flora y la fauna endémica que rodea el proyecto.

Igualmente, los estudios y licencias ambientales y estrategias que se ejecutaron en el proyecto estuvieron direccionadas a realizar acciones de control, mitigación, compensación y recuperación de los terrenos que fueron impactados con la construcción del túnel.

En dichas obras se invirtieron 17.000 millones de pesos que beneficiaron 617 familias que habitan el sector del área de influencia de la obra en Tolima y Quindío. Con estos recursos, provenientes de la obligación ambiental impuesta por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) que insta a los proyectos que requieran licencias ambientales a destinar 1% del total de la inversión para la recuperación y preservación de la flora y fauna de la zona afectada por el proyecto, se pudieron sembrar 600.000 árboles, recuperar 553 hectáreas de bosque y realizar el mantenimiento a 1247 hectáreas de plantaciones con más de 1.400.000 árboles que conforman hoy bosques consolidados.

Según lo señalado por el director de Invías, Juan Esteban Gil Chavarría, el proyecto contó con estudios de impacto ambiental que se encargaron de disminuir el impacto ambiental que ocasiona un proyecto de tal magnitud que conlleva remover más de 1.400.000 metros cúbicos de tierra. Asimismo, a realizar diseños del eje sobre el corredor que una vez fueron aprobados por parte del Ministerio del Medio Ambiente, que sirvieron para llegar a varios acuerdos con la comunidad sobre las obras y atender sus afectaciones y reclamos.

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Afirmó que se trabajó junto con la Defensoría del Pueblo, para conformar 28 mesas ambientales. En ellos participaron delegados de Invías, las Corporaciones Autónomas Regionales de Tolima y Quindío, la Procuraduría, de la Contraloría y las Veedurías Ciudadanas para revisar un estricto cumplimiento en lo estipulado en los estudios de impacto y compensación ambiental.

Con estas mismas mesas de trabajo la supervisión de la instalación de plantas de tratamientos de aguas residuales referentes en el país para extraer los sólidos y purificar las aguas que iban a las quebradas.

Sostenibilidad social

Sumado a lo anterior, y reconociendo que la sostenibilidad de los proyectos no depende solo del cumplimiento de obligaciones ambientales, sino de que estos cuenten con estrategias que mantengan y mejoren la calidad de vida del entorno de las obras, el INVÍAS, en asocio con el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), llevó a cabo programas de capacitación en proyectos productivos, generación de empleo e infraestructura comunitaria con impactos altamente positivos en los habitantes de las zonas aledañas al proyecto.

Actualmente, la entidad adelanta la reposición de la escuela Los Alpes, en el sector rural de Cajamarca, con una inversión social cercana a los $1400 millones. Así mismo, se han desarrollado obras para el mejoramiento de la escuela Buenos Aires Alto y ha prestado permanentemente el servicio de transporte a los estudiantes de la vereda Los Alpes en dirección al colegio ITAIC, ubicado en Cajamarca, institución donde además se ha garantizado el suministro permanente de agua. En el 2014, ejecutó la reconstrucción de centros educativos como el de la Institución Educativa San Rafael (sector de Calarcá).

Siempre comprometido con el cuidado del patrimonio cultural de la nación, el INVÍAS ha financiado trabajos arqueológicos en la zona por un monto superior a los $4000 millones, adelantando al menos 5 prospecciones arqueológicas en el corredor Calarcá – Cajamarca, conforme a lo determinado por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icahn), con las cuales se han recuperado aproximadamente 35.000 fragmentos cerámicos y se ha podido establecer que la zona por donde transcurre la actual vía fue probablemente habitada por diferentes grupos humanos, conocidos comúnmente como las culturas quimbaya y pijao, que habitaron la zona entre el año 0 y el 500 d. C.

El Instituto apoyó, así mismo, la instalación de 190 baterías sanitarias; diseñó e implementó la red de monitoreo hidrometeorológico mediante la instalación de 10 estaciones hidrométricas y 8 meteorológicas, así como un programa de modelación; realizó talleres de cultura vial y brindó atención a veedores de los departamentos del Tolima y Quindío; llevó a cabo campañas de seguridad vial, programas de habilitación laboral y protección de afectación al patrimonio arqueológico, entre otros.

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