“Estamos viviendo bajo plásticos”: comunidad de Álamos denuncia abandono tras incendio que arrasó sus viviendas
Más de un mes después del incendio que destruyó decenas de viviendas, cerca de 95 familias continúan viviendo en condiciones precarias a un costado de la vía, sin soluciones definitivas de vivienda y denunciando presuntos incumplimientos por parte de las autoridades locales frente a los compromisos adquiridos tras la emergencia.

Lo que comenzó como una tragedia el pasado 9 de abril hoy, según denuncian los afectados, se convirtió en una crisis humanitaria prolongada. Las familias que perdieron sus viviendas aseguran que desde el día del incendio han tenido que improvisar refugios con plásticos a un costado de la carretera, debido a que no cuentan con otro lugar donde permanecer mientras esperan ayudas definitivas.
Jenny Vargas, una de las voceras de la comunidad afectada, afirmó que la situación se ha vuelto cada vez más difícil por la falta de condiciones básicas para vivir y por la incertidumbre frente a las soluciones prometidas por las autoridades.
“Nosotros quedamos prácticamente en la calle desde el momento en que ocurrió el incendio. Nos dijeron que nos iban a ayudar, que nos iban a dar un albergue mientras solucionaban el tema de la vivienda, pero pasó el tiempo y nadie volvió. Hay niños enfermos, niños hospitalizados y adultos mayores viviendo bajo plásticos porque no tenemos otro lugar donde acomodarnos”, manifestó.
Según los damnificados, durante los primeros días posteriores a la emergencia se realizaron visitas institucionales y reuniones donde se habrían anunciado medidas para atender a las familias afectadas. Sin embargo, aseguran que muchas de esas promesas no se concretaron y que actualmente sienten abandono por parte de las entidades responsables.
“La alcaldesa llegó el primer día y nos dijo que nos iban a dejar volver a entrar al lugar donde estábamos mientras limpiaban y organizaban todo. Incluso nos dijeron que iban a reconstruir y ayudarnos a recuperar lo perdido, pero eso nunca pasó. Después mandaron Policía y no dejaron ingresar a nadie. Todo quedó en palabras”, aseguró Vargas.
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La comunidad sostiene que algunas organizaciones y personas particulares sí han entregado ayudas humanitarias como ropa, mercados y alimentos, aunque insisten en que el problema de fondo sigue siendo la falta de vivienda para decenas de familias que lo perdieron absolutamente todo en el incendio.
“Nosotros no podemos ser desagradecidos porque sí han llegado ayudas de comida y ropa, pero eso no resuelve la situación en la que estamos viviendo. Lo que necesitamos es una solución real porque no tenemos casa, no tenemos dónde dormir y muchas familias siguen completas en la carretera esperando qué va a pasar con ellas”, expresó.
Otro de los aspectos que más preocupa a los damnificados tiene que ver con las condiciones sanitarias en las que permanecen desde hace varias semanas. Según denuncian, en el lugar no cuentan con baños, duchas ni espacios adecuados para realizar sus necesidades básicas, situación que ha generado incomodidad y preocupación entre las familias.
“Nos toca pedirles permiso a vecinos para poder bañarnos o entrar a un baño porque donde estamos no tenemos nada. Dijeron que iban a instalar baños temporales y tampoco cumplieron. Somos muchas familias viviendo juntas y esto ya lleva más de un mes así. La situación cada vez es más dura”, señaló la vocera.
Las familias también cuestionaron el supuesto subsidio de arriendo que habría sido anunciado como medida temporal de apoyo para los afectados, asegurando que el monto no sería suficiente para cubrir las necesidades básicas de quienes perdieron sus viviendas.
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“Hablaron de un auxilio de 400 mil pesos para vivienda, pero eso no alcanza para pagar un arriendo, servicios y alimentación. Además, somos cerca de 95 familias afectadas y muchas personas no tienen trabajo ni cómo empezar otra vez después de perder todo en el incendio”, indicó.
Mientras esperan respuestas concretas, los damnificados han tenido que organizarse entre ellos para sobrevivir en medio de la emergencia. En el sector improvisaron una cocina comunitaria donde preparan alimentos diariamente para las familias que permanecen en el lugar.
“Entre todos armamos una cocina y hacemos comida comunitaria porque toca ayudarnos nosotros mismos. Después de las primeras visitas prácticamente quedamos solos. Vinieron, hicieron censos y caracterizaciones, pero después nadie volvió y aquí seguimos esperando soluciones”, concluyó Jenny.




