
El asesinato de Yeison Varón en Ibagué estremeció a la capital tolimense y dejó en evidencia una nueva herida abierta por la violencia que golpea a los barrios populares. La familia del joven, conocido cariñosamente como “Gato”, pide a gritos que el caso no termine en la impunidad y que se capture a los responsables de la brutal agresión que le costó la vida.
Yeison Yhair Varón Aranzález desapareció la noche del sábado y fue hallado sin vida el lunes 29 de septiembre. El joven fue atacado por un grupo de sujetos cuando regresaba en bicicleta hacia su vivienda en el barrio Cantabria. En su trayecto, tuvo que atravesar sectores como Monte Bonito, Pedro Ignacio Villa Marín y La Candelaria. Allí, según su hermano Carlos, un grupo de seis a ocho personas armadas con cuchillos lo interceptó y lo apuñaló en repetidas ocasiones.
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El rastro de la violencia
De acuerdo con el relato de la familia, Yeison intentó correr para salvarse, pero apenas pudo avanzar unos metros antes de desplomarse por la gravedad de las heridas. Recibió 13 puñaladas en el pecho, tórax, espalda y abdomen. La violencia del ataque no dejó margen de esperanza: los agresores lo dejaron tendido en la vía mientras huían.
Su bicicleta fue encontrada posteriormente cerca del cementerio La Milagrosa, mientras que su maletín fue recuperado y trasladado a la USI de El Salado. Sin embargo, su celular y su billetera desaparecieron, convirtiendo el hecho en un crimen con posibles motivaciones de hurto mezcladas con la sevicia de un homicidio colectivo.
La búsqueda desesperada
La familia inició la búsqueda desde la noche del sábado al notar que Yeison no regresó a casa. Publicaron su foto en redes sociales y recorrieron hospitales de la ciudad. Sus hermanas llegaron hasta la USI de El Salado, donde finalmente les confirmaron lo peor: su cuerpo estaba en Medicina Legal. La confirmación oficial llegó el lunes en la tarde, cerrando así dos días de angustia e incertidumbre.
“Sabemos que mi hermano fue atacado por varios sujetos, al parecer hinchas del Tolima. No entendemos el motivo, porque Yeison era un joven tranquilo, sociable, con amigos en diferentes sectores y sin enemigos”, expresó Carlos, hermano de la víctima.
Un silencio que indigna
Hasta ahora, las autoridades no se han pronunciado sobre el asesinato de Yeison Varón en Ibagué. No hay capturas, no se conocen avances en la investigación y la familia insiste en que no permitirá que el crimen quede en la impunidad. “La información que tenemos es mínima. Hemos recibido videos de cámaras de seguridad, pero la calidad es baja. Se escucha que él gritaba pidiendo ayuda, diciendo que lo iban a matar, pero nadie pudo intervenir”, relató su hermano.
La comunidad también ha manifestado su temor, pues los agresores serían conocidos en la zona y el ataque ocurrió en un sector habitualmente transitado, entre los barrios Villa Marín y Monte Bonito.
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El último adiós
Yeison, de 29 años, trabajaba en una distribuidora de alimentos y era padre de dos hijos. La familia lo describe como un joven apasionado por el fútbol, hábil en las canchas de El Salado y querido por sus compañeros. Su vida fue arrebatada en circunstancias violentas que hoy dejan dos niños sin su padre y una familia marcada por el dolor.
Su cuerpo es velado en la funeraria Comfunser, ubicada en la carrera Quinta con calle 39. Sus exequias se realizarán este miércoles 1 de octubre en la Parroquia San Isidro Labrador, y posteriormente será sepultado en el cementerio La Milagrosa, el mismo lugar cerca al cual fue encontrada su bicicleta.
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Clamor de justicia
La familia de Yeison Varón hace un llamado a la Policía, a la Fiscalía y a las autoridades locales para que el asesinato de Yeison Varón en Ibagué no se archive ni se convierta en una cifra más. Exigen investigaciones rápidas, capturas y una condena ejemplar para los responsables de un crimen que no solo enlutó un hogar, sino que también sembró el miedo en la comuna siete.






