
En una reciente entrevista, el secretario de Ambiente y Gestión del Riesgo, Harold Wilches, explicó el funcionamiento de los acueductos comunitarios, los desafíos que enfrentan y las acciones de la Alcaldía para garantizar agua de calidad a los habitantes.
Acueductos comunitarios: apoyo técnico y materiales
Wilches señaló que en Ibagué existen alrededor de 50 prestadores de servicio legalizados, pero también hay otros que operan sin registro ante la Superintendencia de Servicios Públicos. La administración municipal, aseguró, cumple un papel de apoyo y no de prestación directa:
«Nosotros entregamos materiales y orientación técnica para que estos acueductos puedan optimizar la potabilización. Cuando esto no se hace, la comunidad termina consumiendo agua no potable, lo que genera enfermedades y costos mayores en salud para el municipio.»
El secretario enfatizó que la inversión para mantener un acueducto funcional supera con creces el monto que los usuarios pagan por su servicio:
«Cuando la gente paga 4 o 5 mil pesos por agua, no se da cuenta de que detrás hay una infraestructura que requiere inversión, tuberías, bocatomas, plantas de tratamiento. Lo barato sale caro.»
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Riesgos para la salud y responsabilidades del municipio
La falta de mantenimiento y control sobre estos acueductos tiene un impacto directo en la salud de la población. Wilches explicó que los costos derivados de enfermedades gastrointestinales y respiratorias recaen sobre la Secretaría de Salud y hospitales locales:
«Nosotros asumimos el impacto de salud, pero nuestro objetivo es prevenirlo con una mejor gestión del agua.»
Para lograrlo, la Alcaldía entrega materiales, tubería, soporte técnico y capacitación a las comunidades, buscando que los acueductos comunitarios cumplan con estándares de potabilización y distribución.
Conflictos y control de los acueductos
El secretario también destacó problemas relacionados con la gestión de algunos acueductos comunitarios:
«Muchos surgieron de invasiones o urbanizaciones informales y son manejados por una sola persona que controla todo, pero no permite la participación comunitaria ni el mantenimiento adecuado. Todos buscan recaudar, pero se olvida el bienestar de los usuarios.»
Según Wilches, la administración busca mediar entre estas dinámicas, promover la responsabilidad de los operadores y garantizar que se cumplan los esquemas tarifarios que permitan mantener la calidad del agua en la ciudad.
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Potabilización y sostenibilidad
Finalmente, el funcionario enfatizó que la meta de la Alcaldía es asegurar que cada ibaguereño tenga acceso a agua potable y segura:
«No solo se trata de llevar un tubito a la casa. Hay que mirar desde la bocatoma, la planta de tratamiento y la distribución. Solo así podemos garantizar un agua de buena calidad para toda la comunidad.»
La gestión de los acueductos comunitarios, concluyó Wilches, requiere equilibrio entre inversión municipal, responsabilidad de los operadores y participación activa de los vecinos, con el objetivo de transformar la prestación del servicio en Ibagué.




