Camilo Ernesto OssaColumnistas

Ibagué, muy estudiada y poco ejecutada

Ibagué necesita seguir siendo desarrollada y uno de los aspectos en los cuales debemos avanzar es en materia de servicios públicos domiciliarios, me refiero a la prestación de los mismos como actividad económica con participación directa del municipio que logre generar rentas a la ciudad.

En primer lugar, en Colombia, de acuerdo a la finalidad social del Estado que representan los servicios públicos, tenemos, de acuerdo al desarrollo constitucional y legal, tres visiones que no podemos desconocer, una jurídica, basada principalmente en la regulación, el control y la vigilancia, como mecanismos que promueven la libertad económica, la libertad de empresa y el mantenimiento de la eficiencia en los mercados, sin olvidar la debida protección de los usuarios de los servicios. La otra –visión- claramente económica, buscando llegar a la maximización del bienestar de nosotros los usuarios, en otras palabras, buscar que la prestación sea muy eficiente, paradójico, ¿no? lo digo por las quejas que rondan por ahí. Por último, no menos importante, claro está, podemos encontrar una visión de equidad, garantizando el bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de unas ciudadanías que, buscamos, sean libres.

 

Libertad, mucho hablamos de esto a diario y aquí en este punto –los servicios públicos-, la libertad requiere un verdadero interés general, que todos podamos acceder a una prestación de unos servicios públicos en condiciones de eficiencia, con cobertura universal –elemento fundamental ligado al desarrollo en general –necesitando aterrizarlo al ámbito local-. Lograr esto último, la eficiencia en la prestación, sí que irradia de bienestar general a nuestra ciudad, pues el acceso, en términos de equidad, respondiendo al estado socioeconómico, está íntimamente ligado con la riqueza –o pobreza- de un territorio.

 

En segundo lugar, ¿Por qué no constituir una empresa de servicios públicos que sea Industrial y Comercial del Estado con participación, principlamente del municipio, para comercializar energía eléctrica y gas natural y competir con los prestadores actuales? Esto, apalancado con el servicio de agua potable, pues ya se cuenta con los usuarios. Estoy hablando de crecer y llegar a constituir nuestra propia empresa –como Empresas Públicas de Medellín (EPM)- que garantice, por un lado que existan ingresos al municipio para posterimente ser reinvertidos en la ciudad y, por el otro, asegurar que, a través de la competencia, el usuario pueda elegir y acceder al servicio de manera equitativa, acorde a las condiciones socioeconómicas de cada habitante en la ciudad.

 

Las cifras pueden ser interesantes, si miramos en paralelo, en el primer semestre del presente año, EPM obtuvo ingresos por 11,7 billones de pesos, de los cuales, el 30% de los excedentes financieros son transferidos a Medellín, destinados a inversión social y alumbrado público. Son unos números bastante llamativos que, aterrizados en proporción a la realidad socioeconómica y demográfica de la ciudad de Ibagué, podrían generar unos reditos que en la actualidad no tiene, esto para ser destinado, en el caso local, a obra pública –porque la ciudad necesita desarrollarse y ejecutarse- y, claramente, a la inversión social. Mucho endeudamiento y poca generación de renta desde el municipio -con impacto en la inversión y el desarrollo- es lo que estamos viendo en Ibagué.

 

Aquí, en la esfera pública, mucho estudiamos la ciudad y… gastamos, pero muy poco ejecutamos y, por supuesto, muy poco logramos rentar, esta es una ídea que podriamos echar a andar.

 

Camilo Ernesto Ossa B.

@camiloossa10

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