ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

IGUAL QUE EN VIETNAM

Cónica de Gardeazabal # 239

Quienes todavía recordamos las fotografías y videos de la huida tormentosa de los norteamericanos de Vietnam aquél 30 de abril de 1975,nos sobrecogimos ayer cuando vimos las imágenes de los aviones  gringos , alemanes e ingleses tratando de despegar del aeropuerto de Kabul o de los helicópteros surgiendo de entre los techos de las residencias cercanas a sus embajadas evacuando gentes desesperadas. Era igualito que en Saigón hace 46 años. El gran derrotado empero no es el imperio norteamericano ni los aliados que prestaron durante 20 años las tropas de sus países para impedir que los talibanes siguieran gobernando Afganistán. El gran derrotado es el mundo civilizado que, una vez más, perdió la guerra en ese país en donde Alejandro Magno tuvo que echar reversa de sus pletóricas conquistas, el mismo país en donde a los rusos hace 30  años les tocó hacer igual que a los mongoles hace 800 años : huir porque  fueron a ese país mitológico a perder la guerra.

En esta oportunidad la derrota  no solo parece haberlos cogido sorpresivamente a todos, desde Biden hasta Jhonson, desde la Merkel hasta Sánchez, sino con los calzones abajo. No intuyeron que el avance talibán era arrollador y no quisieron admitir que el retiro de las tropas gringas primero y después de las de los otros países llevaría al retorno inmediato de los terroríficos talibanes que antaño protegieron la conformación de las hordas de Bin Laden y el mal trato a todas las mujeres afganas como si los  600 y pico de años del final del medioevo hubiesen pasado en vano. Haberse dejado sorprender por la velocidad de los acontecimientos. Haber quedado cortos en los planes de retirada. Pero, en especial, no tener un programa de salvamento de las mujeres afganas a quienes perseguirán los talibanes con sus estrictas y anticuadas normatividades mahometanas, es un baldado de agua fría para el mundo civilizado. Peor para el presidente Biden y para los gringos que ahora van a juzgar al gobernador de Nueva York, por excederse en los métodos de seducción de las mujeres de su entorno. Lo de Afganistán  es demostrar que el ritmo de la vida les cogió ventaja y que por andar como moralistas persiguiendo a los seductores sobrepasados, se les metieron para ocupar su nicho en la historia de la humanidad estos batallones de  seres que hacen retroceder siglos  al mundo en un solo día.

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Porce, agosto 17 2021

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