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Que cifras tan chimbas

Por: Ricardo Cadavid

 

El gobierno nacional nos tiene acostumbrados a la sobre exposición de cifras acomodadas y producidas con una anemia mental, que parecen carecer del menor atisbo de vergüenza.

Esta semana amanecimos con la buena nueva de que nuestra economía está en un proceso de reactivación sin precedentes y que el sector cultural, ese que lleva aguantando hambre desde antes de iniciar la pandemia, ha crecido en un 83%. Para entender este despropósito permítaseme dar un ejemplo; si una persona ciega recibe un trasplante de cornea que le permite recuperar un 40% de la visión, estos portentos de la estadística gubernamental preferirán decir que, gracias a la intervención quirúrgica, el ciego incrementó su visión en más de un 400%. Deberían trasplantarles el cerebro. En el 2015 nació en Bangladesh un niño con dos cabezas, una malformación congénita terrible; pero seguro para estos áulicos circenses del DANE, ese niño incrementó su inteligencia en un 200%.

O sea que, si en el golpeado y acorralado sector cultural, miles de artistas en la provincia han sobrevivido con 180 mil pesos mensuales, y hoy alcanzan, con dificultad, digamos 340 mil pesos mensuales, entonces la economía cultural creció por encima del 90 por ciento. No creo que sea una conclusión torpe, pienso, con algo de pudor, que es un manejo tendencioso de la información.

Durante el apogeo de la pandemia, muchos artistas y familias colombianas pudieron comer apenas una vez al día, pero, según el DANE del presidente, si hoy comen tres veces al día, su nutrición mejoró en un 200%. Para anunciar que, gracias a la apertura de las salas de cine, la economía cultural creció de manera inmarcesible, seguramente debe usarse como escala de medida el número de salas abiertas, porque de resto el cálculo no da, ni usando como escala la cantidad de palomitas de maíz consumidas.  Si cierras 100 salas y luego abres 80, pues afirmar que alcanzamos una reactivación del 80% es una conclusión bastante estúpida.  Con todos los grandes festivales del país aplazados o disminuidos a su mínima expresión, venir a decir que la reactivación cultural está jalonando la economía, es una afirmación triste y humillante.

El gobierno acude cada vez, con más frecuencia, a esta sietemesina interpretación de las cifras. Todos pueden leer el informe del 22 de julio, que se publicó en la mayoría de los diarios del país, anunciando que Colombia tiene uno de los precios más bajos de la gasolina en América, concluyendo que, con un salario mínimo, un colombiano puede adquirir anualmente 539 litros de gasolina. NI siquiera tuvieron el decoro de pasar la cifra a galones… tal vez porque hablar de 142 galones ya suena paupérrimo, pero eso no es lo grave; pareciera que,  por estos lares, no se paga arriendo, ni educación, ni salud, no se hace mercado; acá almorzamos con gasolina. Yo creo que un colombiano promedio, que devenga un salario mínimo, ni siquiera tiene carro, pero eso son detalles superfluos frente a la contundencia matemática de sumar doce meses de salario y dividirlo por el valor de un litro de gasolina; un ejercicio matemático de excelsa complejidad.  Soy un firme defensor de las instituciones, pero es muy difícil recuperar la confianza de la gente con tan inteligentes aportes.

Hace poco más de una década cambiaron la cifra para medir la pobreza y, de la noche a la mañana, amanecimos con 4 millones de pobres menos ¡Eso es eficiencia! Le recomendaría al gobierno que presente el número de puentes que se han construido en todo el país, como proyectos de vivienda; total, hay tanto pobre viviendo debajo de los puentes que se podría anunciar pomposamente: “Inauguramos 600 nuevos proyectos de soluciones de vivienda”.  Incluso si mandan a los del SISBEN a revisar el promedio de número de familias que allí habitan y lo dividen por el tamaño del puente, podrían anuncia con bombos y platillos: “Los nuevos proyectos VIS ahora tienen más de 160 metros cuadrados por familia, que equivale a un incremento del 400% de superficie asignada para el mejoramiento de la calidad de vida de los más pobres”. Si se trata de ser brillantes y creativos a la hora de presentar las cifras, para eso estamos los artistas, no faltaba más, con gusto los vamos apoyando.

 

 

 

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