”Líbranos, señor, de los habladores que prefieren que las soluciones no lleguen y que la gente se quede en ruinas antes que tender puentes para solucionar. A mí nadie me hace la tarea”: gobernadora Adriana Matiz.
La gobernadora Adriana Matiz responde a críticas sobre la alianza con la UNGRD para la compra de maquinaria amarilla en Tolima, resaltando trabajo, compromiso, soluciones para los campesinos y agradecimiento por el trabajo en conjunto.

El Tolima se convirtió en escenario de un fuerte pronunciamiento de la gobernadora Adriana Magali Matiz, quien defendió con firmeza la reciente alianza con el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, para la adquisición de maquinaria amarilla destinada al departamento. En medio de críticas por esta cooperación con el Gobierno Nacional, Matiz reiteró que el objetivo central es garantizar soluciones concretas para la población, especialmente para los sectores rurales y más necesitados.
Durante un acto realizado en El Espinal, la mandataria destacó la inversión cercana a los $10 mil millones en maquinaria que ya está al servicio de los campesinos y comunidades afectadas por diversas problemáticas. La gobernadora no dudó en expresar su agradecimiento público a Carrillo y a todo el Gobierno Nacional por la disposición de trabajar de manera coordinada con la Administración Departamental.
“Quiero darle, desde aquí, infinitas gracias al doctor Carrillo, quien nos ayudó entregando en Ibagué esta inversión en maquinaria amarilla para nuestra gente campesina y para la gente necesitada de este departamento del Tolima. Doctor Carrillo, gracias, mil gracias”, aseguró la gobernadora.
Gobernadora del Tolima responde a críticas
Con un tono enérgico, Adriana Matiz respondió a quienes cuestionan la alianza con el Gobierno Nacional. Señaló que el trabajo coordinado y la entrega de soluciones no deben ser criticados por diferencias políticas o intereses electorales.
“A todo señor, todo honor, así a algunos les pique, les rasque, les duela que se trabaje en equipo por el bien de los tolimenses; sin importar ideologías, partidos políticos ni cálculos electorales. Algunos quisieran vernos como perros y gatos peleando pero sin trabajar ni traer soluciones”, manifestó.
La gobernadora enfatizó que su Administración está comprometida con resultados concretos y con el bienestar de los ciudadanos, rechazando actitudes de desinformación y críticas infundadas. “Líbranos, señor, de los habladores que prefieren que las soluciones no lleguen y la gente se quede en ruinas antes que tender puentes para trabajar y solucionar”, sentenció.
Maquinaria amarilla como herramienta de desarrollo
El arribo de la maquinaria amarilla se enmarca dentro de un plan estratégico que busca fortalecer la infraestructura del departamento y mejorar la calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales. Según Matiz, esta inversión permitirá atender con mayor eficacia los problemas de vías terciarias, optimizar trabajos agrícolas y garantizar que las comunidades más vulnerables tengan acceso a soluciones prácticas y tangibles.
“Hoy, desde El Espinal, le digo gracias al doctor Carrillo, gracias también al Gobierno Nacional porque la gallardía de trabajar juntos es el deber de las entidades nacionales y territoriales”, resaltó.
Paz real y colaboración institucional
En su intervención, la gobernadora del Tolima hizo un llamado a dejar atrás la violencia política y los ataques sin fundamento, destacando que este tipo de gestos y alianzas representan la paz real que quieren los colombianos. Matiz subrayó que reconocer la colaboración y las inversiones no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad y visión estratégica para el desarrollo del departamento.
“Este país está cansado del veneno y de la violencia política que algunos quieren generar, precisamente hoy que estamos conmemorando 40 años de la toma al Palacio de Justicia”, afirmó.
Con este pronunciamiento, la gobernadora Adriana Matiz deja en claro que su administración prioriza los resultados sobre la polémica, el trabajo sobre los discursos vacíos y la colaboración institucional sobre los intereses particulares, consolidando la compra de maquinaria amarilla como un símbolo de compromiso con los tolimenses y de efectividad en la gestión pública.




