
La vida de Milena Angélica Urueña Ortiz, una joven abogada de 30 años, madre soltera y residente en Flandes, Tolima, terminó de manera trágica tras someterse a un procedimiento estético en una clínica clandestina de Girardot. Lo que parecía ser una intervención de rutina se convirtió en un calvario que derivó en su muerte, generando consternación en su familia y en la comunidad.
Una decisión fatal
Milena, conocida por su dedicación al trabajo y a su hija, fue convencida por una amiga para realizarse una liposucción abdominal en un establecimiento sin certificaciones. Con la promesa de obtener los resultados deseados a un costo accesible, decidió someterse a la cirugía el pasado 20 de febrero.
Desde el momento en que salió del procedimiento, la tragedia comenzó a desarrollarse. Según relató su tía, Constanza Ortiz, la joven salió de la supuesta clínica desangrándose, vestida apenas con un pañal. En lugar de recibir atención médica adecuada, fue llevada a su casa, donde pasó varias horas en estado crítico sin recibir ayuda especializada.
A lo largo del día, personas vinculadas a la estética intentaron asistirla de manera improvisada. Se mencionó que varias jóvenes, presuntamente auxiliares de enfermería, intentaron canalizarla sin éxito. Sin signos vitales evidentes y con su estado agravándose, finalmente fue trasladada en la madrugada del 21 de febrero a la Clínica Colsubsidio de Girardot, pero llegó prácticamente sin vida.
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La lucha por la justicia
Constanza Ortiz y su familia han emprendido acciones legales contra el establecimiento y las personas responsables de la cirugía. La denuncia ya fue interpuesta ante la Fiscalía, donde se investiga a los dueños de la estética y a quienes participaron en el procedimiento.
“El lugar donde la operaron no tenía las condiciones ni el personal capacitado. No contaban con póliza de seguro, y cuando intentamos hospitalizar a Milena, la EPS no cubría los costos porque no se trataba de un centro de salud autorizado. Incluso, para ingresarla a la UCI, la supuesta dueña de la clínica solo envió 1.7 millones de pesos, y el resto del dinero tuvo que ser cubierto por el novio de mi sobrina”, relató Ortiz.
El proceso legal avanza, y la familia espera que se haga justicia para evitar que más mujeres caigan en estas redes de estéticas clandestinas.
Clínicas de garaje: un negocio mortal
El caso de Milena no es el único. De acuerdo con información recabada por la familia, existen al menos otras dos denuncias en contra del mismo establecimiento. La práctica de procedimientos estéticos en sitios no habilitados es un fenómeno recurrente en varias ciudades del país, donde la promesa de cirugías económicas atrae a personas sin conocimiento de los riesgos que implican.
Negocios como este funcionan al margen de la ley, operando sin vigilancia ni regulación. Muchas de estas clínicas abren y cierran rápidamente, cambiando de ubicación y nombres para evadir a las autoridades. La falta de profesionales certificados y la inexistencia de protocolos de emergencia convierten estos procedimientos en una ruleta rusa.
Según Ortiz, la clínica en la que se operó Milena aparentemente ha cerrado sus redes sociales tras lo ocurrido, pero la familia teme que los responsables sigan operando en otros lugares bajo otro nombre.
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Una advertencia para todas las mujeres
La historia de Milena Angélica Urueña es un llamado de alerta sobre los peligros de acudir a clínicas clandestinas para procedimientos estéticos. Más allá del costo, es vital verificar la legalidad y acreditación de los lugares donde se realizan estas intervenciones.
La familia de Milena insiste en la importancia de acudir únicamente a profesionales certificados y en clínicas reconocidas que cumplan con todas las normativas. “Si alguien no tiene la capacidad económica para pagar un procedimiento seguro, es mejor no hacerlo. La belleza no vale una vida”, concluyó su tía, entre lágrimas.
Mientras la Fiscalía avanza en las investigaciones, la familia de Milena la recuerda como una mujer trabajadora y amorosa, cuyo único error fue confiar en una supuesta amiga y en un centro estético que nunca debió operar.




