Nelson Germán Sánchez

Venezuela nos declarará la guerra

Óptica periodística

Estamos viendo los acontecimientos de Venezuela como si fuera un partido de fútbol, narrado con todas las emociones con tiempos  y entretiempos.

Pero ojo eso es serio y nos puede afectar. No se trata solamente de saber qué hacer con la pléyade de los venezolanos que siguen entrando al país, que se suman a los industriales, comerciantes, banqueros y demás que desde hace varios años ya residen aquí y que seguirán presionando el ensanche de nuestra economía, demandando servicios y aumentando nuestras propias necesidades, si no del peligro que entremos en una guerra de baja intensidad.

En estos momentos de desespero en que se encuentra el régimen de Maduro, los militares que controlan el país en todas sus formas, el partido socialista y siguiendo la cartilla de represión y muerte aplicada por los Castro en Cuba y orientada precisamente desde la Habana para el gobierno bolivariano, lo más seguro es que en los próximos meses no solo estemos viendo más incursiones de la Guardia Nacional Venezolana a los territorios nuestros, si no que sean con mayor pugnacidad

Dicen los biólogos y los cazadores que el momento más peligroso para acercarse a un animal es cuando está herido o acorralado y eso es precisamente lo que pasa a Maduro hoy. Él  y su séquito saben que están en un punto de no retorno, de tratar de sostener lo insostenible. Uno, porque ya nadie cree en nada distinto a que Venezuela es una dictadura a la cual el disfraz de democracia ya se le cayó. Dos, porque esa cúpula militar sabe que el llamado a las calles y a permanecer en las ellas de los grupos de oposición no significa otra cosa que la parálisis del país, el freno a cualquier tipo de poca producción o servicios que se presten. Son conscientes que las grietas entre sus bases y mandos medios ya comenzó, al resistirse matar a gente desarmada simplemente por cumplir  una orden.

Saben que mañana la cifra de muertos superará los 100, en dos meses los 300, en seis los 500 y así hasta llegar a mil a final de año por la represión, pero que eso se hará insostenible en sus fuerzas por lo que implica honor y moral en la formación que les comienza hacer mella, porque reconocen que las causas de la protesta son justas y que quienes reclaman son familiares, amigos, vecinos  y conocidos.

Tal cual como sucedió cuando cayó el muro de Berlín en la socialista República Democrática Alamana RDA el 9 de noviembre de 1989, cuando el miedo se disipó y no importaba cuantos mataran, es decir, el temor y amedrantamiento ya no tuvieron efecto de masas. Igual en la Primavera Árabe en 2011, (del 2010 al 2013) en busca de procesos democráticos y más derechos ciudadanos; o años antes en Checoslovakia  con la llamada Primavera de Praga en 1968, con la liberación del país.

Llamar a los noruegos o suecos para su intermediación en una negoción  y  salida, no para aclamar un triunfador porque no lo hay, si no para evitar que los dos bandos sigan perdiendo aceleradamente poniendo en peores situaciones al pueblo y se hagan concesiones por debajo de la mesa de uno u otra lado en esa resolución, un poco lo que el Papa Francisco diera a entender en días pasados.

Mientras los acuerdos comienzan y la gente no se canse de seguir en las calles todos los días en los próximos meses, el último de los intentos de Maduro será el aplicar el principio de simplificación con el enemigo único, acompañado del principio de transfusión, apelando al complejo de odios y prejuicios tradicionales a partir de un sustratos preexistentes (como que Colombia se quiere quedar con la Guajira Venezolana por el gas, con el pidemonte llanero por el petróleo, hay un complot desde Bogotá, etc…) de la cartilla de propaganda nazi de goebbels, por lo cual nos declarará la guerra, tratará de pasar sus tropas unos kilómetros a territorio colombiano  u ordenará disparar a sus aviones contra ciertas bases fronterizas.

Ello buscando una válvula de escape a su situación, que se cierren filas en torno a la defensa nacional  y demás. El Peligro es porque aquí estaremos en pleno ajetreo electoral, con el Centro Democrático aireado, la derecha y ultraderecha nuestra campantes, Germán Vargas y CR alborotando plazas públicas y buena parte del partido Conservador  acompañando la defensa de la dignidad nacional frente a agresiones externas; eso sí, más la izquierda en concordancia con la guerrilla oxigenando la campaña con la plata mal habida y la idea de toma del poder ya en marcha con el proceso de paz, lo cual nos ponen un panorama complejo y una muy delicado situación a los colombianos por la mayor polarización. Así que lo que pase en Venezuela, nos toca mucho. Inteligencia, sapiencia y prudencia. Eso de allá no es un partido de fútbol.

    

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