
Bajo el repudio de la sociedad, el asesinato de Jaime Garzón se convirtió en una muerte lenta para la crítica humorística en Colombia, un país que siempre ha sufrido los problemas de la violencia, sonreía cada mañana, tarde y noche con sus ocurrencias certeras que hoy solo existen en la memoria colectiva de la sociedad que sonrió con las genialidades de sus personajes.
Entre esas caracterizaciones, Garzón se lograba meter en el alma de Néstor Elí, Godofredo Cínico, Dioselina y el más recordado Heriberto de la Calle.
En el caso Jaime Garzón, el Tribunal Superior de Bogotá, determinó que este asesinato no se consideraba un crimen de Lesa Humanidad, porque para esa fecha no estaba establecido jurídicamente ese tipo de delitos.
Además, el órgano de control, modificó el año anterior la condena del exsubdirector del DAS José Miguel Narváez, principal determinador del homicidio contra el comunicador, su caso tuvo una reducción de pena de cuatro años.
Jaime Garzón vive en la memoria de todos los colombianos…




