ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

Compromiso o resistencia

Crónica 204 de Gardeazábal

Si para algo parece haber servido el paro dislocado que soportamos con mayor crudeza en el Valle del Cauca es porque tocó las fibras caducas de un mayoritario sector de la plutocracia caleña y los ha llevado a asociarse bajo la sigla de “ Compromiso  Valle”, repitiendo algo similar a lo que se hizo en su  momento con la FES. Según lo ha dicho su promotora, la directora de Propacífico, María Isabel Ulloa, se piensa dar una respuesta a los problemas que desnudó la Resistencia durante los 45 días de bloqueos y locuras dejando a Cali y  al Valle con suficientes y costosas heridas de guerra. Al menos con valentía al admitir que las razones del paro fueron justificables, la novísima líder gremial no hace un listado de los seres humanos muertos en los combates de Cali   ,sino de los costosísimos daños físicos causados a la infraestructura. Como tal propone  restablecer la semaforización, garantizar la movilidad y patrocinar la alternancia educativa  para terminar explayándose en el tema del quebrado servicio de trasporte MIO, que a su crisis congénita une ahora la destrucción total  de al menos  50 buses articulados y del 80 % de las estaciones. Visto de refilón, la lista de intenciones va en la dirección correcta porque se basa en restaurar lo que haya sufrido daño en  Cali por el efecto vandálico y destructor. Pero en ninguna parte se acepta o se proponen soluciones para las verdades que se identificaron en las barricadas, en especial  sobre el grito de la muchachada para ser oídos o el desespero por la educación .Por supuesto, no toma en cuenta la petición unánime  hecha desde casi todas las barricadas ,de tener computadores y planes de datos para que la brecha entre colegios y universidades privadas no crezca más y las barriadas y los que estudian en  instituciones públicas se queden cada vez más abajo en el nivel del conocimiento.

Pero aunque esa declaración de buenas intenciones vuelve y suena al paternalismo conque la plutocracia siempre ha manejado a Cali desde 1950 cuando los prohombres de Carvajal, Garcés Córdoba y Bonilla Aragón  despertaron el esquema de las fundaciones y los subsidios indirectos, tampoco es tarde para que ella y  su crecido número de empresarios y gremios  proponga un plan concreto e inmediato para  construir un sitio de diálogo y comunicación permanente pero, sobre todo, una propuesta de esquema para recoger con qué adquirir los computadores que los hogares de estratos 1 a 3 requieren para que sus hijos estudien desde la casa y no tengan que subir a la loma de las Tres Cruces para poder tener señal en su plan de datos. Una crisis como la que vive Cali no se arregla solo con el listado de la reconstrucción, se necesita urgentemente abocarla con soluciones concretas  y sensibles que remienden a lo menos el tejido social y, así las llamen populistas, son urgentes porque evitan una repetición del estallido.

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Porce, junio 25 2021

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